lunes, 2 de julio de 2012

Modernidad en el ambiente más tradicional

Hoy en nuestra sección de joyas gastronómicas le toca el turno a un restaurante modesto, pero el cual con el paso de los años va a dar mucho que hablar. Seguro ¿Y cuál es esa joya? Se trata del restaurante La Muralla ubicado en el casco antiguo de Donosti. Restaurante de cocina moderna en un entorno histórico, con un comedor clásico de acogedor ambiente.





Les sigo hablando un poco más de la decoración, si me lo permiten. Uno logra sentirse relajado y cómodo, gracias a la elección del color que impera en la sala: el blanco. Todo ello unido a un mobiliario clásico y sin estridencias permiten al comensal centrarse única y exclusivamente en la comida, ya que el resto de los elementos se hallan en total armonía. En definitiva, todo preparado para que nuestra sola preocupación (¡¡Bendita preocupación!!) se limite a la elección del yantar, algo que además La Muralla lo supera con nota. Comprobémoslo.






La seña de identidad de este establecimiento es cocina tradicional con un sutil toque creativo. Uno tendrá la sensación de que está degustando un plato que sus papilas gustativas ya lo conocen sobradamente, pero no; el plato tiene un sabor especial, gracias a la apuesta que se ha hecho por la innovación. Este perfeccionamiento supone que el invitado se encuentre ante una delicada tesitura: elección del menú. Yo les recomiendo alguna ensalada (todas ellas son exquisitas y vanguardistas), risotto (manjar) y un buen taco de buey. Eso sí, dejen sitio para el postre. La torrija caramelizada les hará llorar de placer y si son chocolateros, están de suerte. El bizcocho fluido de chocolate con helado y sorbete de mandarina es de quitarse el hipo.






Y aún resta otra noticia positiva. La Muralla tiene un hermano gemelo muy cerca: La Fábrica. 2 lujos complementarios y sustitutivos. Les prometo que este igualmente dispondrá de su reseña. Palabra. De momento, disfruten con La Muralla, que no es poco.



Ver ubicación  Lat: 43°32269' N / Lon: -1°984225' O                                    
Embeltrán, 3
Donostia-San Sebastián


943 43 35 08

miércoles, 27 de junio de 2012

Amistad en los fogones

Una vez más tuve el placer de degustar las exquisiteces que nos ofreció mi gran amigo Aingeru Etxebarria. Debo de señalar, antes que nada, que fue algo especial, porque se trataba de una propuesta realmente arriesgada. El reto consistía en un menú para 17 personas en un entorno, cuando menos, dificultoso para el gran chef: todo el evento se celebró en una escuela de cocina. En definitiva, elementos un tanto adversos, por lo que los pequeños errores cometidos no deben de ser tomados en cuenta. De hecho, en un restaurante con todas sus capacidades, Aingeru hubiera dado muchísimo más de sí. No obstante, sólo los grandes como él, se atreven a arriesgar.





¿Y dónde se celebró tal magno evento? Dentro de la Alhóndiga de Bilbao, la cual alberga en uno de los edificios más representativos de la ciudad un espacio cultural y de ocio con una variada oferta para todas las personas que lo visiten. Y precisamente, dentro de este bello edificio se ubica la escuela de cocina Yan Eskola. Lugar donde se hicieron realidad nuestros más sensuales sueños gastronómicos.






La primera fantasía culinaria que pudimos degustar fue un salmón marinado en casa con disco de patata confitada, suave mayonesa de eneldo y su rúcula guarnecida. Todo en su punto: color, sabor, aroma y textura. Nada que objetar.








En el siguiente plato tenía todas mis esperanzas depositadas, pero... El manjar llegó templado-frío a la mesa, y eso, evidentemente, lo acusó la vianda. Sin embargo, hay que destacar una vez más, en descargo de Aingeru, que sus medios eran muy limitados. Por tanto, el artista está perdonado. Y a todo esto, ¿de qué plato se trataba? Pues de un jugoso revuelto de boletus edulis con cebolla pochada y huevo de caserío. Sabrosísimo y exquisito. Sólo el problema de la temperatura.





Y llegó el momento de los platos principales. En el apartado de pescados, como siempre un clásico: merluza de anzuelo en lomo rebozada con sus piquillos confitados. El pescado ciertamente fresco (algunos de los comensales aseguraron que llegó frío a la mesa, aunque no es mi sensación), con un acompañamiento bien escogido. Los pimientos caseros estaban sensacionales.





Y para finalizar, antes de llegar al momento más dulce de la tarde, la carne: carrillera de ternera flambeada y guisada al vino tinto rioja y emulsión de tubérculo ¡¡Qué les puedo decir de esta maravilla!! Para lograr una salsa tan ligada y ese sabor, no hay otro truco que el trabajo bien hecho en mayúsculas. Y así me lo confesó Aingeru. Las carrilleras fueron cocinadas con la mayor de las dedicaciones posibles. Trabajo arduo de víspera, para obtener el máximo de dicho producto. Enhorabuena.








Y sin darnos cuenta, alcanzamos el momento más goloso. A falta de uno, dos postres. Comenzamos con un sorbete de mandarina al txakoli. Inmejorable elección para poder ir digiriendo los anteriores placeres culinarios ¡¡Bendita combinación de mandarina y txakoli!!













Y el final de los finales fue apoteósico. Una tarta goxua hecha en casa que rayaba la perfección ¡¡Eran tantos los ingredientes que se manejaban!! Leche, crema, caramelo, bizcocho... Magnífico broche de oro.









Y antes de dar por acabado mi texto semanal, me veo en la obligación de concederle unas líneas más al gran Aingeru. Les recuerdo que quien lo desee tiene las puertas de su escuela abiertas de par en par, para recibir cualquier tipo de curso. Un foro de conocimientos gastronómicos que pretende no sólo enseñar a cocinar sino también enseñar a comer. El propio Aingeru les inculcará hábitos saludables de alimentación y les despertará los sentidos al placer de comer productos naturales. Y si esto no es más que suficiente, nuestro querido Aingeru cumple a la perfección el papel del chef en casa. Si alguien desea dejar boquiabiertos a sus comensales, no duden en llamarle.

Aingeru es sinónimo de éxito. De veras.



Última visita: 22/06/12
Ver ubicación          
Plaza Arriquibar, 4 - 48010 Bilbao
                                                  
94 413 36 36

lunes, 18 de junio de 2012

Más que una cocina de calidad

Hoy vamos a dedicar un poco de nuestro tiempo a mostrar las bondades de un local gastronómico, que nació no sólo con el afán y entusiasmo de procurar satisfacer al máximo a los más exigentes paladares, sino que fue aun más allá; a los cinco años de que se inaugurara este mágico restaurante decidieron que los chefs más prestigiosos pudieran compartir sus sabios e inmensos consejos. De este modo, se creó el Congreso de Alta Cocina de Vitoria-Gasteiz, el cual es ya toda una referencia internacional, dado el sinfín de brillantes gastrónomos que han pasado por él. Todo esto y muchas cosas suceden en el restaurante Zaldiaran sito en Vitoria-Gasteiz.






¿Y quién es el responsable de este gran proyecto? Un tipo muy vivo e inquieto como Gonzalo Antón, el cual ha sabido rodearse de un gran equipo, en el que destaca el chef Patxi Eceiza, que siempre tiene una sorpresa preparada, para incluso el más experto de los comensales. Asimismo, de entrada os podría subrayar entre sus miles de logros y galardones, uno que en muchas ocasiones puede resultar un argumento muy válido: se trata del único restaurante de Vitoria con una estrella Michelín. El principio no es malo, ¿verdad, chicos?





Otro factor a considerar, ya que puede ser un aspecto muy positivo, es la variedad y multitud de salones. Evidentemente, puesto que se organizan diversos eventos, hay salas que se adaptan a las necesidades de cualquier grupo, lo que le otorga un valor añadido a este espacio gastronómico de obligada visita. Y ahora lo más importante: el yantar. Recomendación primera; en lugares de este tipo (si son asiduos lectores de este blog seguro que esta lección la tienen más que aprendida) hay que optar siempre por el menú degustación. Ello nos permitirá formarnos una idea bastante certera de lo que el establecimiento está en disposición de poder ofrecer.





Más recomendaciones. Déjese llevar por los colores, aromas y sabores que va a tener oportunidad de disfrutar. Estoy seguro que van a permanecer en su recuerdo durante mucho mucho tiempo. Finalmente, olvídense de ese falso mito que señala que uno debe acudir con el estómago lleno, para posteriormente no desfallecer. Nada que ver con la realidad; acudan con el estómago dispuesto para grandes emociones y más que aceptables cantidades ¿Con 4 entrantes, una ración de pescado, otra de carne y un postre, existe alguien en este planeta que pueda quedar hambriento?


En definitiva, una cocina vanguardista, donde lo principal es el amor a la gastronomía en todo su esplendor.


Ver ubicación                                    
Avenida de Gasteiz, 21, 
01008 Vitoria-Gasteiz,

945 13 48 22

martes, 12 de junio de 2012

La base está en el producto

Esta vez tuve la inmensa suerte de disfrutar de una jornada gastronómica más que interesante en un lugar, en el cual se prima al producto, bien sea carne, bien sea pescado, sin ningún tipo de adorno y disfraz. Se trata del restaurante Zarate sito en Bilbao. Su pasión por la defensa a ultranza del producto viene avalada por la experiencia profesional adquirida en otro restaurante, de mismo nombre, que regentan en el bello pueblo pesquero de Lekeitio (Bizkaia). Obviamente, esto les permite tener a su disposición el pescado más fresco con enorme facilidad. Y claro, nosotros los comensales lo agradecemos eternamente.





El comienzo fue soberbio ¡¡Qué placer poder degustar unos huevos autóctonos sabrosísimos, con una crema de patata espectacular y una trufa rallada inmensa!! Plato bien elaborado y conjuntado. Ningún producto hacia sombra al resto. Todos y cada uno de ellos ofrecían su esencia y sabor en su máximo esplendor, que es en definitiva de lo que se trata. Mis más sinceras felicitaciones.





Y llega el momento conocido por todos, el de la carne y pescado. Comenzando por el primero les debo de confesar que tuve la oportunidad de paladear uno de mis mejores solomillos, y eso no es "moco de pavo", precisamente, dado que un servidor ha devorado ya en su larga carrera gastronómica un sinfín de este tipo de piezas. Pues bien, la carne se deshacía entre los dientes, cual hilo de oro. Fabuloso. Mención especial también para el acompañamiento; patatas correctas y unos pimientos rojos, que demostraban que eran realmente caseros, tal era su sabor delicado y cuidado.





En cuanto al pescado, quien les escribe tuvo un mar de dudas en la elección. Como ya les ha comentado anteriormente, todo el pescado que reciben es más que fresco, puesto que disponen de otra sede operativa junto al mar. Por ello, ofrecen rodaballos, meros, bacalaos, lubinas, besugos... de primerísima calidad. Pero yo esta vez quise ser algo más original y opté por los chipirones en su tinta. Buena elección. Su carne estaba lo suficientemente tersa y, sobre todo, destacar la salsa negra. Muy bien ligada, lo que tiene una dificultad importante.






 
Y como siempre, la apoteosis final,  el postre. Pastel fluido de chocolate. Verdaderamente un homenaje en toda regla a uno de los productos más queridos por los golosos de primera categoría. Quizás un poco excesivamente empalagoso, en mi modesta opinión, pero si uno es un enamorado del chocolate aquí se va más que "jartar".







 
Y luego un cafecito y "san se acabó". Café acompañado con unos dulces de coco cortesía de la casa para endulzar, si cabe, un poco más el final. Por cierto, dulces que creaban una sensación digestiva placentera. Habrá que hacerse con la receta...





Así pues, si desean enfrentarse cara a cara con el producto, sin aderezos ni disfraces de ningún tipo, este es el lugar a visitar. Los sabores vírgenes del producto a vuestra completa disposición.



Última visita: 09/06/12
Web del restaurante (no dispone)
Ver ubicación          
Licenciado Poza, 65
48013 Bilbao
                                                  
944 41 65 21


martes, 5 de junio de 2012

Productos de calidad

Esta vez queridos lectores opté por poner a prueba una vez más el binomio hotel-restaurante, del que como bien sabéis, un servidor no es un gran amante. No obstante, esta vez el resultado fue óptimo. La excepción confirma la regla como diría aquel. Se puede asegurar, sin miedo a equivocarse, que el Restaurante Ulía del Hotel Costa Vasca, ubicado en la bella capital guipuzcoana de San Sebastián, cumple las expectativas, a pesar de ser parte de un hotel. Alguna vez tenía que ser...








La elección del menú fue un poco distinta a la de otras ocasiones; degustación de dos entrantes, un segundo y desde luego un final feliz y dulce, con su correspondiente postre. El inicio fue clásico y tradicional, pero sabroso y de calidad: un gran plato de jamón ibérico de bellota.






 




A continuación, un plato algo más innovador: hojaldre de puerros y setas con ensalada premium. Hojaldre más que aceptable, con unos puerros muy sabrosos y unas setas exquisitas. Todo ello acompañado por una ensalada que aligeraba el plato y le otorgaba un colorido especial. Acierto. A destacar, si cabe la construcción y el diseño del plato.








¿Y qué les puedo decir del plato principal? Pues uno como carnívoro que es, que el disfrute fue máximo. Tuve el inmenso lujo de paladear un solomillo con salsa de piquillo acompañado de calabacín. La carne estaba en su punto (vuelta y vuelta) y la salsa era auténtico pecado ¡¡Las papilas gustativas entraban en verdadero éxtasis!! Y de remate un calabacín horneado que provocaba las delicias del comensal más exigente. Un auténtico deleite para la vista y el gusto.




Y para acabar la serenata, el postrecito. Tarta de queso de la casa con arándanos. Ración perfecta (ya saben, una ración desorbitada puede ser la ruina...). La salsa de arándanos muy sabrosa y la masa de la tarta cuidada y correcta. Bien.





En definitiva, un hotel más en el que se presta atención a la gastronomía. Parece que poco a poco se van animando ¡¡Que siga la racha!! ¿O no se dan cuenta del valor añadido que supone? Esperemos que sean conscientes de ello...


Última visita: 24/05/12
Ver ubicación          
Avda. Pío Baroja, 15
20008 Donostia-San Sebastián
                                                  
943 317 950



lunes, 28 de mayo de 2012

Entusiasmo y pasión culinaria

El jueves pasado tuve el gusto de volver a visitar un restaurante donde Rubén Trincado, su chef, ha conseguido contagiar a todos y cada uno de sus comensales una pasión gastronómica ilimitada. Ese lujo gastronómico y paraíso para la vista es el Mirador de Ulía, sito en las faldas de dicho monte de la Bella Easo. Además de poder contemplar una vista inigualable, uno tiene el placer de saborear productos innovadores basados en materias primas de la tierra, de las cuales Rubén trata de obtener su máximo, añadiéndoles un valor añadido creativo propio.






El festival gastronómico fue de niveles inimaginables. Tuvimos el deleite y gozo de degustar 7 platos diferentes, con 3 entrantes, pescado, carne y 2 postres. El inicio fue espectacular: infusión de alubia con falso gnocchi de berza y panceta. A uno le quedaba la agradabilísima sensación de que estaba paladeando un verdadero plato de alubias, porque las papilas gustativas así lo determinaban, mientras que nuestro sentido visual determinaba lo contrario, puesto que nada de lo que se veía en plato se asemejaba a dichas legumbres. Magia gastronómica, amigos.







Y que les puedo decir del segundo manjar. Si ustedes son amantes tanto de la trufa como del foie, este plato combinaba de manera impecable ambos sabores. Estamos hablando de foie trufado sobre trazo de cacao con sorbete de piña. Acertadísima la elección de este sorbete, para suavizar los sabores del cacao. Enhorabuena, Rubén.






Momento arroz. Después de saborear 2 entrantes originales, innovadores y creativos, la opción del arroz siempre resulta muy adecuada para dar el paso a los platos principales. Arroz venere, (cuyo nombre se da como homenaje a la diosa Venere, diosa romana del Amor, de piel de color del ébano, de ahí que el arroz sea negro) con vieira y huevo. Destacar la calidad de la vieira que unido a la explosión del huevo convertían al plato en algo grandioso.




Llegamos a los platos principales. Como mandan los cánones comenzamos con pescado, concretamente, saboreamos un exquisito rape sobre trazo de mandarina y huevas de salmón. Combinaciones de sabores y colores espectaculares y verdaderamente apropiadas. Todos los sentidos volvieron a casa más que satisfechos tras degustar este plato, puesto que la gastronomía, como bien sabéis, no es solo gusto...





Para terminar, antes de llegar al momento más dulce de la noche llegó la carne, el cual mantuvo al igual que el resto de platos la filosofía innovadora que caracteriza a Rubén. Éxtasis, con un pato de caserío lacado al punto de 12 horas. Y sí, este periodo de tiempo tiene una importancia esencial en la elaboración final del plato. El pato requiere de un tiempo de horno de 12 horas a baja temperatura (en torno a 60º) para que la carne quede suelta. Y a continuación un último golpe de horno para que el pato presente ese aspecto dorado. Sensacional.








Y el punto final a esta sinfonía de sabores perfectamente afinados, como no podía ser de otra manera, llegó con los postres. El primero de ellos constaba de arena de galleta con helado de cítricos y fresa. La combinación de trocitos de galleta dulces con el sabor ácido del helado estaba estudiada al milímetro ¡¡Eran dos sabores en uno!!






Y como siempre, el chocolate para el final. Texturas de chocolate con helado artesanal y frambuesa. Todo ello venía acompañado por unas perlitas, que hacían recordar a uno a los lejanos en el tiempo, pero de éxito clamoroso, peta zetas. Un postre que yo lo denominaría percebe de chocolate, dada la figura obtenida con la textura del chocolate, bien endulzado con un helado de fresa riquísimo.







En definitiva, magia gastronómica en pequeñas porciones a disposición del comensal más intrépido.


Última visita: 24/05/12
Ver ubicación      Latitud: 43°19'43.40"N     Longitud: 1°58'3.37"W         
Paseo de Ulia, 193
20013 Donostia-San Sebastián
                                                  
943 27 27 07

lunes, 14 de mayo de 2012

Marco incomparable, gastronomía correcta

Como ya les he comentado en multitud de ocasiones, queridos lectores, la gastronomía no es simplemente el acto de comer; es una vivencia que requiere de más elementos, para que sea totalmente completa y placentera. Uno de ellos, evidentemente, es el entorno. Y el Dolarea (lagar o prensa de manzana en euskera) de la bella villa de Beasain en ese aspecto es de matrícula de honor. Dolarea es un caserío del siglo XVII reconvertido en un lujoso hotel de cuatro estrellas. Este edificio único esta catalogado como monumento histórico y forma parte del un conjunto monumental de que contiene palacio, puente, molino y ferrería. En definitiva, buenos ingredientes para comenzar nuestra aventura.




¿Y qué fue lo que degustamos concretamente en nuestro festival gastronómico? En primer lugar, dos entrantes originales, sabrosos y generosos. Erizo de morcilla (sí, sí como lo leen) con salsa de alubias. Se trataba en realidad de un trozo morcilla con dicha forma, pero tanto esta como la salsa estaban exquisitas. El otro entrante, un clásico: habitas salteadas con perretxikos y huevo de codorniz. Más que sabroso. Raciones en ambos casos abundantes y de calidad. Well done!




Vayamos con los platos principales. Rulo de rabo relleno bañado con Pedro Ximénez. Verdaderamente espectacular. Un servidor no es un gran seguidor de esta carne, y la verdad sea dicha, no recuerdo haber comido nunca un rabo de esta categoría. Todo insuperable: salsa, sabor, textura...Pero la merluza en espuma en salva verde y con almejas a la marinera ¡¡Ay!! Pésima calidad de las almejas y una merluza correcta, pero mejorable. Y ración un poco excesiva (algunos otros esto lo ven como una virtud, aunque en mi caso nunca será así...) Tras la gran ilusión, la gran decepción... Peligroso equilibrar errores con aciertos. El origen del éxito está en la regularidad. Así que, cuidado. Finalmente, el postre bien; torrija caramelizada con helado de avellana, aunque nuevamente la cantidad pantagruélica. Y recuerden, una mala digestión puede llevar al traste toda una buena elaboración previa.






Por lo tanto, Dolarea, batalla vencida con creces al sentido de la vista, pero ¿y el gusto?


Última visita: 12/05/12
Nafarroa etorbidea, 57
20200 Beasain Gipuzkoa
                                                  
943 889 888

lunes, 7 de mayo de 2012

Hermano pequeño

El pasado viernes tuvimos la oportunidad de volver al precioso Palacio Euskalduna para degustar unos platos. Si en su día ya os hablé del Etxanobe (ver entrada del 25 de enero de 2012), que se encuentra en la planta superior, esta vez es el turno del Jauregia, el cual se halla en la planta baja ¿Y por qué hermano pequeño? Simple y llanamente por su calidad, netamente inferior. Lo triste es que el precio no es proporcional a su paupérrima calidad. Mala ecuación, desde luego; lugar sin condición y clase a un precio desorbitado. Lástima.






Hay que decir que el comienzo fue realmente esperanzador. Saboreamos una ensalada que cumplió nuestras expectativas sobradamente; tomate de primera calidad, con una ventresca de bonito espectacular, acompañada eficazmente de cebolla troceada. Todo ello bien aliñado y con unos berros de contrapunto. Bien y correcto. Nada que objetar.




Continuemos. La velada siguió sin contratiempos reseñables. Optamos por un producto dado a pocas sorpresas negativas, tal como la reina de los mares: la merluza. El sabor de ésta se imponía con notoriedad, lo que en muchos casos no se hace, por esconder la falta de frescura del pescado. Se agradece. Buena elección en la guarnición; setas correctas y pimientos rojos caseros sabrosos. Plato, en definitiva, correcto.





Pero... llegó el momento dramático de la noche. Un servidor todavía se está preguntando lo que realmente comió. Es más, se trató de informarse en el acto, demandando a un camarero (de la manera más discreta, intentando no ofender de ninguna manera) qué es lo que estábamos "sufriendo". Amablemente se nos respondió (tras ir a la cocina, con el afán de ofrecer la respuesta más correcta...) que se trataba de entrecot. Algo, que evidentemente, los "afectados" ya conocíamos. Lo que no sabemos es la pieza de qué animal tuvieron a bien "ofrendarnos" ¡¡Dios mío!! Nunca en mi vida culinaria había tenido el "placer" de "paladear" una especie tan compacta. Jamás de los jamases he comido algo tan duro. En fin... Uno intentaba mitigar el fiasco engullendo el puré de patata gratinado, pero la afrenta era de tal magnitud que...




Para finalizar, uno dentro de su debilidad, tras lo sucedido con la carne, dio un voto de confianza al postre. La verdad es que poco hay que mencionar acerca de él; ni bueno ni malo, todo lo contrario. Tarta de chocolate cumplidora, sin más, acompañada de las típicas salsas de frambuesa y kiwi. No tendrá un espacio importante en mi memoria culinaria.




En definitiva, difícil aunar gastronomía y oferta cultural. Este restaurante está preparado para atender, gastronómicamente hablando, de una manera rápida y eficaz a los asistentes a la multitud de eventos que se ofrecen, pero para parsimonia y calidad, suban unos pocos peldaños. El Etxanobe les espera.




Última visita: 04/05/12
Palacio de Congresos y de la Música "Euskalduna"
Avda. Abandoibarra, 4
48011 Bilbao
                                                  

94 403 51 51

jueves, 3 de mayo de 2012

Aromas y belleza

Sí. En un entorno privilegiado por su enorme belleza la gastronomía también ha querido estar presente. En Forua (Bizkaia) se encuentra el restaurante Baserri Maitea, precioso caserío del s. XVIII y ¡¡En plena Reserva de la Biosfera de Urdaibai!! Un paraíso que merece la pena muy mucho visitarse. La belleza del entorno realmente ha inspirado a sus maestros para que puedan ejecutar una gastronomía del mayor nivel y máxima exquisitez. 





Su filosofía es clara; no olvidar en ningún momento sus raíces. Se trata de respetar su origen, el cual está unido por siempre a la tierra amada. Por todo ello, se valen única y exclusivamente de productos obtenidos en su entorno. Cocina tradicional vasca con productos de la tierra, pero con un ánimo innovador, lo que permite a este restaurante estar presente entre los seguidores de la nueva cocina vasca.





De su carta podemos decir mucho y todo bueno. Productos frescos, como acabamos de señalar, con la calidad como principal estandarte. Variedad de carnes y pescados a la brasa, arroces, foie, croquetas espectaculares... Les aseguro que no asumen riesgo alguno. No hay plato que no cumpla con las expectativas de los comensales. La verdad que es una auténtica bendición saber de antemano que todos los platos rozan la perfección. Si es que cuando las cosas se hacen bien... Y luego, amigos, los postres, apartado en el cual dan un poco más de rienda a su imaginación. Bravo y enhorabuena.





Entorno maravilloso con una gastronomía exquisita es lo que ofrece Baserri Maitea ¿Alguien da más?


Ver ubicación                                    
Atxondoa, s/n
48393 Forua (Bizkaia)

94 625 34 08