lunes, 2 de junio de 2014

Símbolo gastronómico de Bilbao

En el día de hoy dedicaremos unas cuantas líneas al símbolo y seña gastronómico de Bilbao; en concreto, es el momento del restaurante Etxanobe. Y si el capitán del barco es Fernando Canales, ni las mayores tempestades pueden llevarnos a la deriva. Fernando, el mago de las artes culinarias, no deja de sorprendernos día tras día. Gracias, de todo corazón. Por cierto, es imposible que no se adecue al gusto de los comensales, dado que los ofrecimientos son múltiples: menús variadísimos y de todo tipo, carta amplísima... En definitiva, una auténtica delicia. Indiscutible y más que merecida la estrella Michelín que luce su local. Bravo.






La ubicación no le va a la zaga. Es inmejorable. Se encuentra en el precioso edificio multifuncional Euskalduna, en el cual los conciertos, óperas, zarzuelas, obras de teatro son innumerables. Plan inolvidable, por tanto, el de acudir a un acto cultural, y acabar la velada en el Etxanobe. Así, subimos a la tercera planta a través de un ascensor moderno, que nos permite disfrutar de todas las vistas de la ría, y ya estamos prestos para sentarnos en un lugar moderno y con un diseño atrevido. Si algún pero hay que poner, podría ser el del ruido, debido al tipo de acabado de los techos. Subsanable, desde luego, si el aventurero gastrónomo opta por salir a la sugestiva terraza.











Analicemos con detalle nuestro homenaje. Se optó por un menú, el cual constaba de 3 aperitivos, 2 entrantes y 2 platos principales, para acabar con una degustación de postres. Sensacional. El primero de ellos, un pimiento relleno de bacalao tierno y en su punto, sobre cuchara de madera. Sensación de decoración japonesa, por el molde empleado.













Más. Desecho de innovación: ensalada de tomate en pipeta ¿Y saben en qué consistía el plato? En una interactuación con el plato. Uno después de aspirar la pipeta aliñaba inconscientemente el tomatito que se nos ofrecía. Ingenio, investigación, desarrollo... y todo por hacernos más felices. A continuación, volvimos a la cocina más tradicional con unas croquetas inolvidables. Esta textura de la fritura pocas veces he tenido el placer de llegar a degustarla.








Vayamos con los entrantes. El inicio espectacular. Claro está, que escogimos su plato fetiche: lasaña fría de anchoas en crema de tomate. No hay discusión alguna; estamos hablando del emblema gastronómico del Etxanobe ¡¡Se producen tantas sensaciones con ese plato!! Diseño italiano, materia prima del cantábrico, salsa similar al salmorejo del sur... Viaje geográfico a través de un solo plato. Una manera más que placentera de conocer nuestro país, gracias al encanto de la gastronomía.





Otro de los grandes platos de Fernando. Los exquisitos arroces de Canales. En esta oportunidad saboreamos un arroz muy cremoso con pulpo y hongos. Punto intermedio bien elegido, dado que no estaba excesivamente pastoso, defecto que padecen muchos de nuestros rissotos, ni demasiado líquido como ciertos arroces caldosos. Enhorabuena, Fernando.





El pescado, como no podía ser de otra manera, también original: lomo de cabraroca desespinado con panadera de verduras. Ese pez que de manera tan eficaz se esconde entre las rocas, igualmente parece que lo hace en nuestro rico recetario, si bien el maestro de los maestros Juan Mari Arzak, lo ha llevado a su trono particular, con la elaboración de un puding de dicho pescado. A destacar la ausencia de espinas (la labor de desespinado brillantísima, algo que sólo sucede en casa de los más grandes, dígase Mugaritz) y el acompañamiento también idóneo.





Para terminar, carne: corzo asado con confitura de pera. Ya ven, nada de carnes tradicionales (chuletas, entrecottes, pollos, solomillos, patos, pollos). Fernando apuesta a la mayor y se va de caza, con un resultado insuperable. Los amantes de este tipo de platos, seguro que se sienten más que satisfechos. Y la salsa, la que demandaba el corzo; combinación perfecta.








En cuanto a los postres, no se puede decir que fuéramos discretos gastronómicamente hablando. A por todas: degustación de postres del Etxanobe. Había una variedad espectacular: pastel fluido de avellana, pastel de arroz, crema fría de yogurt con textura de helado, hojaldre caliente de crema y avellana y mini-bombas de chocolate (para comerlas con babero, como se recomienda, para evitar posibles accidentes...). Todos espectaculares.







Momentos inolvidables en un lugar inolvidable. Eso es Etxanobe.



Última visita: 29/05/14


Avenida Abandoibarra, 4
48002 Bilbao



944 421 071 

lunes, 19 de mayo de 2014

Sobriedad sinónimo de calidad

En esta ocasión mis necesidades gastronómicas decidieron que era un día perfecto para inclinarme por un lugar en el cual la materia prima se convertía, sin ningún género de dudas, en la única y soberana reina por antonomasia de la mesa, y por ello el restaurante escogido fue el Enol, sito en Bilbao, junto al mítico campo de San Mamés ¿Un buen plan podría ser, especialmente, para los amantes futboleros, el de poder deleitarse con la gastronomía del lugar y a continuación acudir a la catedral del fútbol a gozar del deporte rey, o no? Ustedes mismos.







En cuanto a la decoración, podríamos decir que en consonancia con su gastronomía, era seria, formal y clásica, con un servicio tradicional, que ha bebido de las fuentes de los restaurantes con sabor añejo. Todo ello, no es óbice, para señalar que un servidor es un gran amante de este tipo de restaurantes, que conocen sus limitaciones y refuerzan sus virtudes: restaurantes con un servicio profesional, excelente materia prima y con una experiencia notable.









Vayamos con la materia gris, que en nuestro caso, no es otra que las joyas emplatadas. Acordes con el escenario, nosotros también nos volvimos un tanto clásicos: dos entrantes para compartir y un principal, igualmente, para degustarlo en conjunto. Lo bien compartido sabe mejor. Para empezar a entrenar el paladar comenzamos con unos hongos salteados. Ya ven, sencillo y sin circunloquios. Materia prima exquisita. No se puede pedir más.







Sigamos con los bienes gananciales gastronómicos: salteado de habitas frescas con foie y jamón. Este podríamos catalogarlo de un plato un poco más innovador, si bien el protagonista, una vez más es el producto; si son habitas de temporada, ¿por qué no apostar decididamente por este fruto que nos ofrece la maltrecha tierra? Bien hecho.









Y el plato estrella: un espectacular cogote de merluza a la plancha. Arte, sabiduría y experiencia fueron cómplices en la elaboración final de este plato, y claro con todos esos ingredientes el éxito está asegurado. Merluza fresca y bien cocinada y preparada, indudablemente, es garantía de gloria gastronómica en el haber de todos los comensales. Bravo.





Y aun cuando estamos hablando de un lugar tradicional, donde la atención se dirige prácticamente en exclusividad al producto, en Enol no se desaprovechan ciertas oportunidades, para aprovechar a realizar sus pinitos en el apartado más dulce. Muy muy destacable, de veras, el pastel de cuajada acompañado de nata. Una especie de flan, más compacto, con un sabor increíble. Una cuajada exquisita con aspecto de flan. Engaño a los sentidos. Enhorabuena.






¿Quieren homenajear al producto y de paso a ustedes mismos? No lo duden; acudan al Enol.



Última visita: 17/05/14
Web del restaurante (no disponible)


Calle Poza Lizentziatuaren, 73
48013 Bilbao, Vizcaya,



944 42 19 28 


lunes, 5 de mayo de 2014

Slow Food en Bilbao

Hoy volvemos a nuestra sección de joyas gastronómicas para rendir homenaje a un proyecto gastronómico joven, pero que ya está dando mucho que hablar, y desde luego que continuará haciéndolo. Se trata del restaurante Aizian, que tras ser parte del hotel Sheraton, en la actualidad pertenece al grupo Meliá. A priori, un servidor es muy reticente en lo que respecta al archidiscutido binomio restaurante-hotel, pero en este caso la excepción confirma la regla. Miel sobre hojuelas.





Lógico el éxito, si consideramos quien es el responsable de todo ello: José Miguel Olazabalaga. Simplemente unas pinceladas de su dilatada trayectoria; además de tener el honor de conocer El Bulli y Martín Berasategui, fue campeón de España de cocina de autor en 1998, entre otros muchos galardones ¡¡Ahí es nada!! Asimismo, no podemos olvidar que Aizian se enmarca dentro de "Gure Sukalkintza Cocina Vasca en Bizkaia", una iniciativa del restaurante Andra Mari, restaurante Aretxondo y restaurante Aizian, para saber un poco más de dicha cocina. Todo pinta de maravilla.





En cuanto a las instalaciones, todo maravillas igualmente. Diseñado por el arquitecto Ricardo Legorreta, uno se siente cercano al mar, dados los colores ocres y la similitud a los cubos de Chillida que presentan dichas instalaciones. En el interior se respira una notable tranquilidad por la placidez de la madera y la óptima separación de las mesas. Si a todo ello unimos que las vistas al Parque de Doña Casilda, tan querido por los bilbaínos, son espectaculares, el resultado es más que grandioso.





Y su gastronomía es ¡¡Tan sencilla y compleja al mismo tiempo!! En su combinación ideal se halla el éxito; se fusiona la cocina tradicional vasca con la cocina más vanguardista. Cocina de autor, respetando muy mucho la mejor materia prima. Por tanto, verdadero exponente de la cocina Slow Food: productos ecológicos producidos en el entorno más cercano. Productos de la tierra y sanos, para crear platos atrevidos, sabrosos y renovadores.


Ya ven, belleza arquitectónica, gastronomía de fusión y relax ¿Alguien da más?





C/Lehendakari Leizaola, 29
48001 - BILBAO

94 428 00 39

martes, 15 de abril de 2014

Cátedra de innovación del producto local

La última parada gastronómica es de las que permanecen mucho mucho tiempo en las retinas y sobre todo, por la cuenta que nos trae, en el paladar. Visitamos un lugar precioso y con unas capacidades gastronómicas espectaculares: el restaurante Auga (antiguo Puerto) en Gijón. Al frente de todo, un equipo liderado por Gonzalo Pañeda y Antonio Pérez, quienes ya manejaban anteriormente con éxito el restaurante La Solana. Continúan acumulando estrellas Michelín, y como no, el Auga no podía ser una excepción. Decidieron trasladarse de las afueras de Gijón al centro, a uno de los espacios con mejores vistas y más elegantes de la ciudad, llevándose su pasión por la buena gastronomía con ellos.






En cuanto a su ubicación, se encuentra en primera línea de mar y en pleno puerto de Gijón, convirtiendo así el entorno en inigualable. Incluso, con buenas vistas al mismo, gracias a su agradable y especial  terraza. Una vez dentro, destacar su decoración exquisita, moderna y con toques marinos, y una iluminación más que adecuada. Decoración toda ella que se reparte en dos comedores sobrios, uno en la parte baja y otro, evidentemente, en la alta. Además existe un último comedor disponible para 8/10 personas apartado por una cristalera para reservas más especiales. Todo perfecto, y la gastronomía ¿qué? Abróchense los cinturones, que empiezan las emociones...







Como no podía ser de otra manera, lugares así exigen y merecen la ingesta de un menú degustación. Y así fue ¡¡Y cómo nos pusimos!! Para empezar un aperitivo cortesía de la casa: crema de bacalao con pétalos de patata ¿Y si les digo que no soy un seguidor de dicho pescado y me encantó, me creerán? Pues créanme. El primer milagro gastronómico de la jornada...







¡¡Ay el primer entrante!! Ejemplo de saber explotar con el mayor de los éxitos la materia prima de la tierra. Les advierto que fue una constante del menú, y que sin duda, será una de las máximas de su filosofía ¿Y con qué nos sorprendieron? Con oricios y manzana. Oricios, sí, sí. Erizos de mar que, lamentablemente, en el resto del Cantábrico ni se recogen. Pues el que tiene el placer de saborear un oricio tiene el lujo de ingerir el mágico yodo del Cantábrico; ahí es nada.






Más productos de nuestra amada Asturies: manzana caramelizada, rey silo, tomate y sardina marinada. Esa especie de ravioli a base de manzana, relleno de tomate y sardina era de una textura, sabor, elegancia y belleza, que merece un lugar propio y exclusivo en una de las que consideremos más exigentes enciclopedias gastronómicas.








Más mar. Y ese es el camino, amigos. Estando ubicados junto al puerto, no debe existir reparo alguno de aprovecharse de esos bienes preciados, afortunadamente, tan cercanos para ellos. Hablamos esta vez de almeja, maruca ahumada, huevas y tomate. Espectacular. Nuevamente, más sorbos de mar en nuestras cucharas. Y yo sin saber que la maruca es una especie de bacalao, pero al mismo tiempo tan feliz. Otro milagro más de la casa. Gracias.






Continuemos con productos de la tierra: vieira, manzana verde y coliflor trufada. Ya ven que la manzana no es solo para bebérsela como sidra ¡¡Tiene tantas posibilidades!! Esperen a probar un pedacito de queso de cabrales con un trozo de manzana y ya verán... En cuanto a nuestro plato, un nuevo triunfo. Conjunción de mar y tierra perfecta. Bravo.








Un pequeño intervalo temporal para la carne: papada de gochu con verduras, setas y queso curado. Por si no lo saben, el gochu es una variedad de cerdo presente en Asturias, que esta vez estuvo realmente bien acompañado, haciéndose notar, asimismo, el rey asturianu: el quesu. Como dicen allí: "nun fagas una comida ni con quesu, ni sin quesu".









Y el pescado, soberbio. Si Gonzalo y Antonio eran los capitanes de los productos del mar, en el pato marítimo por excelencia era su momento de lucimiento personal. Y lo fue, doy fe. Lubina con puré de ajos confitados, setas, ramallo de mar y aceite de limón verde. No se puede pedir más. Todo rayando a la perfección. Sintonía y armonía de sabores plena. Artistas de la gastronomía.








Y cuando parecía que llegábamos a los postres, no; una sorpresa más, al regresar nuevamente a la carne: carré de cordero asado en su jugo con orejones. Bien elegida la salsa, el cordero en su punto y la elección de los orejones, maravillosa. Ya ven, no sólo son expertos en los productos marinos. Este dominio en la carne es algo que ya traen de años anteriores cuando en La Solana ofrecían cordero, cochinillo... Multidisciplinares totales.








Y por fin ya, los postres. A falta de uno, dos. Sopa de queso de cabra con avellanas y miel ¡¡Viva los productos d'Asturies y puxa tan rica tierruca!! Queso, avellanas, miel... ¿Qué les parece? Con materia prima local en busca de la innovación. Espectacular y asombroso.










Del último postre qué podemos decir: crema de café, whisky, cacao, chocolate blanco y vainilla. Un auténtico homenaje y festival del dulce y básicamente del chocolate. El mérito, nada empalagoso, que era la verdadera dificultad. Por tanto, una nueva matrícula.













Y  no podía faltar la definitiva cortesía de la casa, con lo que nuestro banquete además de ser de aúpa gastronómicamente hablando, fue capicúa. Una refrescante espuma de piña para digerir con más facilidad toda la grandiosidad alimentaria. 










Si desean aprender a amar y aprovechar al máximo sus productos locales, tienen un lugar donde aprender todos los secretos.


Última visita: 12/04/14

Claudio Alvargonzález s/n.
33201 Gijón. Asturias


985 168 186





martes, 8 de abril de 2014

Culto al pescado

Hoy visitamos una de las villas marineras más bellas de toda la provincia de Bizkaia: Lekeitio, lugar abierto al mar donde los haya, por lo que el dominio en la elaboración del pescado se lleva en las venas, siendo prueba de todo ello el coqueto mesón Arropain. Al frente de este restaurante ubicado en el piso bajo de un caserío del siglo XVIII, el cual ha sido reformado y equipado con modernas instalaciones, se encuentra el gran Javier Zapirain, saga hostelera reconocida donde las haya. Y en esta emocionante aventura le acompaña su pareja originaria del Tíbet, aportando recetas realmente originales.






En cuanto al mesón, este tiene un ambiente familiar con buena música y bonita decoración. Las mesas están bien separadas entre sí, creando una atmósfera agradable y sensación de espacio. Y su ubicación es la idónea, para después del banquete aprovechar a dar un paseo y digerir la ingesta gastronómica, dado que se encuentra a 10 minutos caminando del puerto y del centro de la villa. Su especialidad, evidentemente, son los pescados y los mariscos, pero sin olvidar ciertos toques gastronómicos mediterráneos y del Tíbet (¡¡Ahí es nada!!)







El comienzo fue refrescante y ligero: capricho mediterráneo. Ya ven, como el Mesón Arropain es mucho más que pescado y, desde luego, aprovechan al máximo todo lo bueno de otras culturas, puesto que el plato, bien podía tratarse de una escalibada catalana. Constaba de berenjena abierta, pimiento rojo, anchoas, aceitunas negras y ajo, con una vinagreta espectacular. Soberbio.







A continuación, un clásico de nuestras cocinas, el rey de los moluscos: almejas a la brasa. Sin condimentos extraños, sin florituras, pero es que, como ya lo hemos repetido en más de una ocasión, cuando la materia prima es de tan primerísima calidad, el producto se debe de imponer, sin que determinados aderezos enmascaren su verdadero sabor. Enhorabuena.







Y como plato estrella, si hablábamos de reyes, la corona en el mar la lleva este pescado, sin género de dudas: la merluza. Tuvimos el placer de degustar un cogote de merluza a la parrilla con unas patatitas y unos pimientos verdes, inolvidable. Está claro que cuando se lleva en los genes este arte, todo resulta muchísimo más fácil. Simplemente, chapeau.






Por último, no pudo faltar el momento más dulce: boyas con natillas ¿El nombre un homenaje, quizás, a esas balizas flotantes situadas en el mar, las cuales en Lekeitio tienen su lugar privilegiado? Se trataba de una especie de flan de plátano sobre unas natillas líquidas, que la verdad, hacían del plato algo original y muy gustoso. Muy bien.







En definitiva Arropain es el resultado de una materia prima de primerísima calidad más la suma de un arte especial en los fogones.



Última visita: 04/04/14
Web del restaurante (no disponible)

Iñigo Artieta Hiribidea, 5, 
48280 Lekeitio, Bizkaia

34 946 24 31 83

martes, 25 de marzo de 2014

La saga gastronómica continúa

Hoy regresamos a nuestro apartado Joyas gastronómicas, para dedicarle, aprovechando su efeméride,  unas líneas a un restaurante con mucho peso histórico en la gastronomía vasca,  ¡¡Dicho restaurante cumple 50 años!! Ahí es nada... Sin más dilación, les presento a... Andra Mari sito en Galdakao (Bizkaia). Un sueño familiar que no deja de cumplir años. Dicho proyecto ilusionante comenzó en un primaveral mayo del 64 (verdaderamente fecha ideal y sin parangón, para comenzar cualquier tipo de sueño) cuando los hermanos Asúa-Patxi, Dominga y Juan Cruz-transformaron la parte baja del caserío familiar en una taberna, la cual con el paso de los años se ha convertido en un referente de la cocina vasca.







A medida que ha ido pasando el tiempo, se ha optado por combinar la tradición con la innovación gastronómica, siendo el responsable de todo ello, Roberto, el hijo de Patxi. Gran mérito el de tratar de innovar, cuando el entorno no invita a ello, precisamente: caserío con mucha historia bajo sus cimientos, la iglesia Andra Mari, cuya existencia se remonta al siglo XIII, y de la cual, evidentemente, toma el nombre... Pero el resultado ha sido espectacular; receta culinaria amplísima, donde los platos de toda la vida combinan en perfecta armonía con la innovación gastronómica de última generación.






Y hablando del lugar, el caserío enamora desde el primer momento. Arquitectura popular vasca, que se integra a las mil maravillas con el entorno que le rodea; somos dueños del valle Ibaizabal en una panorámica espectacular, en la cual se asoman expectantes los inmensos y bellos montes de Dima, Oiz y Gorbea ¿Y por qué somos presa del enamoramiento? Porque en Andra Mari todo está cuidado al mínimo detalle: mantelería, objetos de cerámica popular vasca, maderas nobles, decoración esmerada, cubertería de diseño e, incluso, la indumentaria de las camareras es el típico traje tradicional de la tierra, pero no el de diario, si no el escogido para salir el "domingo".






Antes de saborear todo lo que ofrecen, merece la pena visitar la bodega, situada en la planta baja del restaurante, que recoge una cuidada exposición enológica y más de 400 referencias de vinos de todo el mundo. Un verdadero lujo, en consonancia con su gastronomía. 3 menús y una variada carta para saciar los paladares más exigentes: Menú Andra Mari (el innovador por excelencia), Menú Tradicional Elexalde (su nombre bien lo indica) y Menú Bodega (un híbrido entre los dos). Ustedes mismos. Seguro que ninguno les defrauda; su estrella Michelín no es, en absoluto, gratuita. Los productos autóctonos son responsables de dicho éxito: hortalizas de la huerta propia del restaurante, pescado del golfo de Bizkaia y carne de las praderas de las montañas anteriormente mencionadas ¿Alguien da más?


Todo eso y mucho más es Andra Mari. Cocina de calidad vasca en un entorno entrañable, idílico e inolvidable.


Ver ubicación Latitud: 43º 14’ 06’’ Norte Longitud: 2º 49’ 58’’ Oeste

Barrio Elexalde, 22
48960 GALDAKAO
BIZKAIA

94 456 00 05

martes, 11 de marzo de 2014

La brasa, su razón de ser

Los amantes de la materia prima sin aderezos, disfraces y florituras están de enhorabuena, pues en el día de hoy vamos a visitar un lugar donde la zona de la brasa es un lugar sagrado: el asador Horma Ondo, ubicado en Larrabetzu, el cual fue inaugurado en febrero de 2007, y está emplazado en el caserío Legina Goikoa, en el campo de golf del Club de Golf Artxanda. Merece destacar la preciosa restauración que se ha hecho del caserío (se consiguen plasmar el ambiente moderno y el tradicional con gran eficacia), las vistas espectaculares al campo de golf y la pequeña, pero coqueta terraza. Digo febrero de 2007, pero seguro que algún lector ha tenido la oportunidad de saborear su gastronomía con anterioridad, puesto que antes que dicha fecha se ubicaba en el municipio de Amorebieta. Les aseguro que han ganado con el cambio.







Además esas vistas espectaculares, Horma Ondo dispone de dos comedores amplios en la planta de arriba y en la planta de abajo con capacidad para doscientos comensales y dos pequeños rincones, dirigidos al ocio, con capacidad para veinte personas. Por último, volver a mencionar la terraza, por todo lo que ofrece y el bar de catas. En definitiva, notable variedad de espacios. Al igual que su gastronomía, la cual alterna sus valores tradicionales y sencillos (gracias a la mano de una madre amante de los fogones, como es el caso de Trinidad Gurtubai, una de las mejores conocedoras de la gastronomía vasca) con unos síntomas de innovación acusados.








Como obligaba el lugar, todos los platos que demandamos fueron a la brasa. De este modo, comenzamos con unas almejas, pero esta vez no fueron a la marinera, ni crudas, sino a la brasa, y ¡¡vaya qué nos sorprendieron!! ¡¡Qué sabor!! Amén de que el tamaño y la calidad de la almeja era soberbia. Ya ven con algo tan simple, y nosotros tan felices. La importancia de la materia prima, algo tan repetido, pero no por ello en muchos casos olvidado.







De la misma manera, el otro entrante también se ejecutó en la brasa: verduras frescas de Navarra a la brasa. Lo anteriormente dicho sirve 100% para este plato. Producto, producto y producto. Es el auténtico lema de la casa. Sólo se ofrecen las mejores materias primas de temporada, y eso, desde luego, es de agradecer.









Y por último el plato estrella de la casa, por el cual cientos de comensales acuden ansiosos a Horma Ondo: la chuleta de ganado mayor a la brasa, eficazmente acompañada por una ensalada de lechuga y unas patatas fritas. Acerca de las carne todo bondades, no obstante, hablando de precios, algo que un servidor rara vez detalla, totalmente desorbitado. Por lo que la bondad del producto, al cabo de unos minutos adquiere, desgraciadamente, tintes algo más tenebrosos y dramáticos.








Y aunque sea un tanto sorprendente, el tirón de la brasa se mantuvo en los postres, puesto que uno de ellos, vivió igualmente su momento brasa. En concreto, estamos hablando de la torrija de pan brioche a la brasa caramelizado con helado de canela. Lástima que el nombre prometiera más que la sustancia. No fue una torrija de la que guardaremos un recuerdo imborrable. Prescindible, diría yo.











Como fin de fiesta, uno de mis postres clásicos: souflé de chocolate coulant con helado de frutos rojos. Tampoco espectacular, pero sí que superaba en elaboración y calidad al anterior. Incluso el helado era más apetecible.









Ya ven, la magia de la brasa tiene un nombre y un lugar: Horma Ondo en Larrabetzu.



Última visita: 08/03/14
Ver ubicación Latitud: 43º 15’ 11’’ Norte Longitud: 2º 49’ 17’’ Oeste

 Caserio Legina Goikoa, 48195
 Larrabetzu, Bizkaia


946 56 57 00