lunes, 6 de julio de 2015

Nueva fórmula gastronómica

Hoy presentamos un nueva variedad, que hasta ahora no habíamos ofrecido; una opción que cada vez está tomando más peso: menú ofrecido por una empresa de catering en un hotel idílico. En concreto, optamos por visitar un hotel bellísimo ubicado en la población de Getaria y denominado Hotel San Prudentzio donde la empresa guipuzcoana Divinus nos esperaba con su catering variado, bien surtido y realmente exquisito. El hotel, como les he comentado se encuentra en un paraje único. El visitante podrá gozar del paisaje que ofrecen tanto los viñedos de txakoli, como el mar azul que rodea a los mágicos pueblos de Zarautz y Getaria.







Los manjares, como les había anticipado, responsabilidad de Divinus. Antes de degustar los platos principales nos ofrecieron varios aperitivos, que fueron un más que meritorio prólogo para la gran obra gastronómica posterior: anchoas marinadas, pétalos de mango rellenos, croquetitas caseras, láminas de verduras rellenas, taquitos de bonito, brochetas de gambas... Realmente todo soberbio. Demostraron el porqué de su buen hacer durante estos últimos tiempos.












Evidentemente después de tanto entremés optamos únicamente por dos platos principales. Pescado y carne. Por un lado, centro de merluza del cantábrico a la plancha con ligera salsa verde sobre crujiente de verduritas baby. La salsa muy bien elaborada, bien acompañada de unas verduras acertadamente escogidas, con un pescado verdaderamente fresco.









Y antes de pasar a la carne, un pequeño descanso en forma de sorbete de mandarina al cava brut. Tomar este refrigerio y ya prestos a saborear la carne: charlota de pintada envuelta en berenjena con salsa de uvas y arándanos sobre tosta de setas y cebolleta. Mis más sinceras felicitaciones por el hecho de que se comienza a optar por otras carnes, que salen de lo tradicionalmente ofrecido.







Finalmente, el dulce: bizcocho bañado en mousse de trufa con mandarina cubierto de chocolate y milhojas casero de crema y almendras con cobertura de mermelada y helado de stracciatella sobre teja. Auténtico día de fiesta para los más golosos de la casa, dado que como pueden comprobar, la variedad del postre era notable. A destacar que la elaboración de todos ellos se superó con nota el examen; el hojaldre, el chocolate, el bizcocho... Una vez más, enhorabuena.









Ya ven, una nueva fórmula que puede convertirse en una alternativa muy, pero que muy interesante.


Última visita: 03/07/15
Ver ubicación Longitud: 2° 13’ 162” Oeste Latitud: 43° 18’ 255” Norte

Barrio San Prudentzio, s/n 20808
20808 Getaria (Gipuzkoa)

943 140 411


P.D. Una nueva encuesta les espera. Anímense a votar. Gracias anticipadas.

lunes, 22 de junio de 2015

Gastronomía y relax

Donde la naturaleza impone su hegemonía y el individuo es un mero espectador de la magna belleza que le rodea, allí se encuentra el lugar gastronómico que visitamos en el día de hoy. Ese paraje no es otro que  Donamaria'ko Benta. Y como su nombre bien indica, se encuentra en una muy pequeña, pero muy bella localidad de dicha localidad del norte de la provincia de Navarra. Por tanto, podremos disfrutar de interminables paseos en dichos parajes, después saborear delicados manjares en este espacio gastronómico y, finalmente, reprimir nuestra fatiga en las coquetas habitaciones que regentan los propietarios del restaurante.





Con el fin de no romper con el entorno, el lugar escogido por los propietarios para nuestro gozo gastronómico es, como no podía ser de otra manera, una preciosa casa de piedra del siglo XIX restaurada, donde el ambiente rústico predomina en todos y cada uno de los lugares: radios viejas de madera, lámparas de tela, óleos sinceros, bustos de escayola e incluso ¡la mecedora de la abuela! Si bien el espacio no es muy amplio, está realmente bien aprovechado, puesto que hay lugar para dos salas, una de ellas acristalada, para que el comensal tenga un ojo en el plato y otro en la inmensidad del paisaje.






En cuanto a la gastronomía, ¿qué podemos decir? Cocina tradicional navarra influenciada por la modernidad de la cocina vasca y francesa. Por ello, disponen de varios menús que se van modificando con el calendario, aprovechando de este modo los productos más estacionales e incorporando platos innovadores. Nosotros optamos por saborear varios productos y comenzamos con un tradicional foie, pero el cual iba acompañado de una salsa de frambuesa casera espectacular.



Más. Volován con bechamel y hongos. Ya ven, simbiosis de cocina francesa, volován -indiscutible origen francés el de este popular hojaldre relleno-, y hongos -cuna de este manjar, cual sino que el norte de navarra-. Resultado: magnífico. El riesgo a que pudiera resultar un poco pesado quedó eliminado con el primero de los bocados. Por tanto, mis más sinceras felicitaciones.




Y como último entrante, algo más ligero: ensalada de aguacate y txangurro. Una vez más, guiño a la cocina vasca y más concretamente a la cocina guipuzcoana, dado que es en dicha provincia donde el txangurro es elemento esencial de muchas cocinas. A destacar de la ensalada, sobre todo, este último. Sin tropiezos, fresco y sabrosísimo.




Los platos principales sencillos, pero ricos, cumplidores y efectivos. Por un lado, filete de rodaballo con piparras rebozadas. Me voy a detener un poco en estas últimas, porque además de que estaban realmente deliciosas, me gustaría presentarlas para aquellos que desconocen su existencia. Simplemente decirles que se trata de una guindilla vasca fresca, la cual apenas pica e incluso se le llega a llamar langostino, lo cual deja muy bien a las claras que es pura delicatessen. Por cierto, no se preocupen, del pescado; no me olvido, ni mucho menos. Fresco 100%.



La carne, igualmente, deliciosa: solomillo de ternera en su jugo, con su crema y patatas caseras. De la carne no dudamos en ningún momento. Sabíamos que la ternera navarra era top, y así resultó; no nos defraudó en absoluto, cumpliendo con creces las ya de por sí elevadas expectativas.





Finalmente, el postre fue una buena elección. Qué mejor que una degustación de tartas para poder reconocer de un vistazo su arte en la repostería. Entre todas ellas, yo destacaría la tarta de queso, si bien no hay que dejar de mencionar la de naranja amarga, porque doy fe que se trata de un lugar en el cual trabajan de maravilla esta fruta.




Descanso, relax, armonía, gastronomía y placer. Todo eso es Donamaria'ko Benta.



Última visita: 20/06/15

Barrio de Las Ventas, 4
31750 Donamaria (Navarra)

948 45 07 08

jueves, 18 de junio de 2015

Magia con la mejor materia prima

Regresamos con nuestra sección Joyas gastronómicas para presentarles un auténtico tesoro de la gastronomía actual. Ese no es otro que el el asador Gure Txokoa, sito en la bella, sosegada, tranquila y placentera localidad guipuzcoana de Zarautz. Lo primero que hay destacar es la enorme capacidad de la pareja que lleva las riendas del local; por un lado, ella, Elena Aizpurua, la cual, además de ser una auténtica experta en dominar todo lo relativo a una sala, es la amabilidad y dulzura personificada. Por otro, un joven, pero experto cocinero ya, como es el zarauztarra Joxe Mari Mitxelena, muy amante del entorno cercano, tal y como lo demuestra en su cocina diaria.







En lo que respecta al local en sí, es un espacio realmente acogedor. Uno tiene la sensación de que se encuentra en una especie de bodega, gracias a su techo abovedado, y todo el ladrillo caravista. La madera y el mencionado ladrillo son los auténticos protagonistas del lugar, convirtiendo al local en un espacio privado que todos desearíamos tener en el sótano de nuestros respectivos hogares. Lugar coqueto y de pequeñas dimensiones, en definitiva. No obstante, a pesar de dichas dimensiones reducidas, tiene cabida para 60 personas, las cuales disfrutarán de grandes momentos gastronómicos sin apreturas, en un ambiente tranquilo y relajado.






Y lo más importante, los placeres culinarios son más que mágicos. Se basan en una filosofía sencilla, pero arrebatadoradamente atractiva: productos de la tierra. Las verduras, de las huertas más cercanas; las carnes ,de nuestros pastos y los pescados, del bravo mar Cantábrico. Se opta por decantarse por la mejor materia prima, y a partir de ahí empieza la aventura en la cocina. Nuestro chef sin ocultar en ningún momento las bondades del propio producto, trata de dar un toque especial y vanguardista a sus platos, con el fin de que nuestro recuerdo sea un compendio de producto con mayúsculas, más nueva cocina.




En definitiva, un lugar en los que a través de la mejor materia prima se alcanzan los mayores sueños gastronómicos.




Calle Gipuzkoa, 22
20800 -Zarautz

(943) 83 59 59

miércoles, 3 de junio de 2015

Comer bien y con amigos

Hoy les ofrecemos y nos atrevemos con un restaurante muy novedoso, de ahí su nombre: Txocook. Su significado es una mezcla de txoko (sociedad gastronómica en la que sus socios muestran sus grandes dotes culinarios) y cook (todo lo derivado con la cocina cabe aquí). Por lo tanto, su creador, que no es otro que el inquieto Aitor Elizegui, nos deleita con algo muy divertido; inquieto, todo hay que decirlo, por la multitud de proyectos gastronómicos que lidera, y siempre muy bien. La cocina vizcaína le debe mucho y ahora el propio Bilbao con este nuevo local.






En cuanto al lugar, mucho que destacar. Se han sabido combinar perfectamente multitud de materiales: piedra, ladrillo, madera, hierro... Decoración moderna, estilo nórdico, podríamos decir, donde la madera suele ser generalmente la máxima protagonista. A destacar, igualmente, la existencia de dos espacios diferenciados, algo muy de mi gusto. Así, dispone de la típica barra de pintxos y lo que sería el restaurante propiamente dicho con una zona más reservada y privada, que fue donde, para nuestra fortuna, saboreamos todos y cada uno de los platos.






Optamos por degustar un sinfín de platos, de modo que no fue un menú al uso. Comenzamos con unos pimientos Txorierri a la leña. Txorierri, para quienes no la conocen, es una zona cercana a la capital vizcaína, donde los productos de la tierra adquieren su máxima expresión. Y en esta ocasión los pimientos tampoco nos decepcionaron. Para nada en absoluto.





Más. Fritura de cefalópodos. En este caso degustamos unos calamares de categoría. Hablamos del famoso begihaundi, que no es otro que el chipirón grande de mares vascos. Y claro, cuando se trata de un cefalópodo fresco, los calamares que a continuación llegan a la mesa son realmente especiales. De quitarse el sombrero, diría.




A continuación, algo más innovador. Es más, fue lo más creativo de la jornada: raviolis rellenos de txangurro. La cocina vasca siempre ha sabido sacar el mayor rendimiento a dicha materia prima, por lo que volvimos a acertar en la elección. Todo perfecto; la cocción de la pasta, la salsa y el propio txangurro.




Sigamos. El siguiente plato fue uno de los que empieza ya a convertirse en un clásico entre los principales restaurantes de nuestra gastronomía: un jugoso risotto acompañado de unas gambas fresquísimas. Bien, pero sin estridencias. Con esta batalla no ganarán la gran guerra gastronómica, pero el plato cumple su misión.




Más clásicos de nuestra cocina: huevos rotos con patatas y pimientos. Nunca está de más este plato, y sobre todo, cuando el apetito hace acto de presencia. por todo ello, satisfechos por la elección y por lo que se nos ofreció. A destacar, el acierto en la temperatura de elaboración del huevo.






Para terminar, el clásico de los clásicos, y que no defrauda a ningún comensal, sea adulto o infante: entrecot con patatas y pimientos. Nada que objetar. La carne de primerísima calidad, poco hecha, con el fin de que el producto muestre toda su inmensa calidad, patatas correctas, y unos pimientos, una vez más, insuperables.




Los postres, abundantes. Primero, unas fresas con yogourth, para poder aligerar nuestros pesados estómagos. Ambos ingredientes soberbios. El yogourth casero sabroso donde los haya, mientras las fresas si son escogidas con mimo, como fue el caso, inolvidables.






Ahora marchando una de chocolate: Cacao Maravillao. Y sí, no es cosecha propia, es el nombre que le otorga al postre el bueno de Aitor. Y el nombre, desde luego, le viene ni que anillo al dedo. Aquello era una auténtica fiesta del chocolate. Maestro chocolatero, Aitor. Sí, señor.




Por último, qué mejor final que saborear un plato de quesos variados. Les aseguro que los quesos allí propuestos eran de auténtico nivel internacional y merecedores de las distinciones más notorias. Pregunten por dos quesos franceses que ofrecen. En mi opinión en el ranking de quesos ocuparían las mejores posiciones. Por tanto, si son queseros...




Así que ya saben, si les gusta comer bien y con amigos, qué mejor lugar que el Txocook.


Última visita: 09/05/15

Uribitarte 1,
48001 Bilbao

+34 944 00 55 67

martes, 26 de mayo de 2015

Cocina innovadora gallega que cautiva

Hoy, amigos, paraísos donde los haya. Nos acercamos a las Rías Bajas, y en concreto, a O Grove (Pontevedra), donde uno queda fascinado y absorto de todas las maravillas que puede contemplar. Y en dicho paraíso se encuentra una joya que acaba de ser remodelada, pero que ya tiene unos años de excelente historia gastronómica, como así lo certifica la estrella Michelín que posee: Culler de Pau. En él nos atiende un chef joven, pero de mucho prestigio, Javi Olleros, el cual además de ir transitando por las mejores cocinas de nuestro país, también se ha enriquecido de las enormes habilidades gastronómicas niponas, al estar cierto tiempo formándose en los fogones de Tokio.






El lugar, como ya les he comentado, es espectacular tanto por dentro como por fuera. A través de unos ventanales de grandes dimensiones podemos apreciar paisajes jamás soñados: la Ría de Arousa, Ribeira, la sierra de Barbanza... Mar y montaña todo en uno. El interior moderno y muy cuidado; minimalista, donde impera el color blanco, el cual combina perfectamente con la madera y el cristal. Asimismo, no quiero olvidarme de la sala polivalente que existe en la sala inferior, la cual puede ser empleada como taller, experiencias en torno a productos o como desarrollo de investigaciones aplicables a nuestra cocina. Todo cuidado al mínimo detalle, para poder ofrecer la mejor versión de la nueva cocina gallega.








Tanta perfección nos impulsó a inclinarnos por el menú degustación. Deseábamos conocer el mayor número de platos, dado que un lugar de estas características bien lo merecía. La fiesta comenzó con los aperitivos, gentileza de la casa. Primero, un vermouth gallego, con el fin de ir cogiendo el tono, acompañado de una deliciosa empanada de pulpo. Los motores y los neumáticos gustativos ya empezaban a calentarse.




El segundo aperitivo, original y realmente sabroso: cortezas de chopo en su tinta. Originalidad a raudales ¿A quién se le puede ocurrir elaborar un plato con unas cortezas de calamar, y que además resulte exquisito? Pues a muy pocos, y entre ellos se encuentra el maestro Olleros. Enhorabuena.





Antes de hincarle el diente a los platos que componían el menú degustación propiamente en sí, no pudimos resistirnos a la tentación de saborear unos percebes gallegos. Pasar una oportunidad de este tipo se puede catalogar de pecado gastronómico. Por lo tanto, y por no caer en penitencia, dimos buena cuenta de ellos, ¡Y vaya que si acertamos! Sabor a la máxima potencia.




Inmersos ya en el menú degustación, el inicio fue como un lienzo gastronómico, donde la composición visual era inmejorable. Espárragos blancos de Ulla en texturas con caballa y marisco. Un montaje del plato bello a más no poder, donde el producto fresco gallego no pierde en ningún momento el lugar que se merece.





El segundo también, de la misma manera, muy atractivo a la vista, con toques vanguardistas y donde se recurre al producto de la tierra: huevo a la carbonara de queso San Simón y migas de pan. Exquisito y de los platos que quedan tanto en la memoria de la retina, como en la del paladar.





En cuanto al pescado, Javi Olleros nos quiso ofrecer un valor seguro, que no es otro, que la merluza. Eso sí, siempre con su sello personal presente: merluza con caldo de pescado, guisantes y algas escabechadas. En este plato sí que se aprecia su paso por la cocina japonesa. La combinación de la verdura con el pescado allí es ley, y es algo de lo que nuestro cocinero toma buena nota.




Por último, la elección de la carne, nuevamente, se movió en el marco de la originalidad: pularda de Mos con emulsión de hierbas frescas y acelgas. El producto, como no podía de ser de otra manera, de la zona. Ya ven, enaltecimiento del producto gallego, buscando en todo momento algo novedoso e innovador. Felicidades.




Postres. Dos mejor que uno. Por lo que estamos de enhorabuena. Primero, cítricos con tomillo limonero y rúcula. De los catalogados postres digestivos, y muy bien traído a este menú, al servir de antesala a un postre más contundente y servir de cierre al menú.





El otro postre, como ya se anticipaba, más en la línea de los golosos recalcitrantes: torrija caramelizada con café, cacao y leche. Postre completo donde los haya, con unos ingredientes a cual mejor elaborado. Torrija y helado que pueden entrar en más de un recetario de lujo.





Y como tantas eran las atenciones, no podían faltar unos pequeños dulces para acompañar a los dulces. Podríamos decir que cumplían el trámite sin más, si bien es cierto, que el no ofrecerlos no estaría a la altura de un lugar de estas características. Por lo tanto, bien. 







Si quieren conocer una cocina con raíces gallegas, pero que va mucho más allá, este es, sin duda, el lugar adecuado.


Última visita: 02/05/15
Ver ubicación Longitud: 8° 53’ 44.68” Oeste Latitud: 42° 28’ 31.03” Norte

Reboredo, 73
36980 O Grove (Pontevedra) 

986 732 275


miércoles, 20 de mayo de 2015

Galicia calidade y sabor

En el día de hoy visitamos el casco viejo de una ciudad gallega, quizás bastante menos visitada de lo que se merece, puesto que dada su belleza, conocerla es un placer. Hablamos de Pontevedra, y de paso de un restaurante acogedor donde los haya; uno se siente como en el salón de su casa, de veras: Eirado da Leña. La verdad es que el entorno es precioso; típicas casas gallegas tradicionales, donde no podía faltar el conocido cruceiro gallego. Y todo ello en una plaza gallega de nombre Praza da Leña, la cual debe su nombre a que era en dicho lugar donde se vendía el combustible para las antiguas cocinas.






¿Y qué podemos decir de su cocina, antes de adentrarnos en una descripción detallada de los distintos platos que degustamos? Pues que, sobre todo, el gran Iñaki Bretal opta indudablemente por una cocina de raíces gallegas, pero con unas elaboraciones muy muy especiales. Tan especiales que Iñaki, con el fin de que conozcamos un poco su amplia oferta, sólo ofrece dos menús gastronómicos, los cuales se van modificando en función de los productos de temporada, y en el que podemos encontrar tanto propuestas nuevas y originales como otras que se podrían llamar clásicas del Eirado.







Ahora a lo dicho, al menú gastronómico, a base de un snack, 3 entradas, pescado, carne, un prepostre y dos postres. El snack consistió en una espuma de patata, chorizo, huevo y pan. Delicadísimo y sofisticadísimo. Una manera inusual de degustar unos productos tan simples, pero que resultaba exquisita.





A continuación tres entrantes. Primero, vieiras salteadas y ahumadas, codium y emulsión de sus corales. Podríamos catalogarlo de fusión gastronómica gallega-japonesa. Por un lado, la reina de los mares gallegos, como es la vieira, pero elaborada al modo japonés: prácticamente cruda y acompañada de algas de su país. Bravo.




Segundo entrante: lamprea en escabeche. Arriesgada apuesta de Iñaki, dado que la lamprea es un pez similar a la anguila, poco atractivo a la vista y a las papilas gustativas. No obstante, nuestro chef, como él mismo nos contó en la posterior tertulia, si dicha especie se trabaja y limpia adecuadamente, puede llegar a ser una auténtica delicia. Y, afortunadamente, así fue.



Llegamos al último entrante; tallarines de choco, wasabi y caldo de ave. Insuperable. Quizás, el mejor entrante de los tres, y nuevamente, un guiño a la cocina japonesa. Esto demuestra claramente las vivencias previas que tuvo Iñaki en la cocina nipona. Si hay que definir a este plato con una palabra, habría que hablar de sutileza.





Continuemos con el pescado. Rodaballo de la lonja de Ribeira. Como pueden comprobar un producto de lo más local, algo que, por otra parte, se ajusta perfectamente a la filosofía del establecimiento. La textura del pescado inmejorable. Cuando los productos son frescos, las cosas resultan mucho más fáciles.






Por último, la carne. Lomo de rubia galega. De nuevo, productos de la tierra. Les aseguro que la fama de la carne gallega no es gratuita. Doy fe. Si a todo ello unimos que el punto de elaboración de la carne fue el ideal, pues podemos certificar que el plato quedó redondo.





En cuanto a los postres, a falta de uno, tres. Para comenzar, un prepostre: crema de maracuyá, coco y espuma de frambuesa. Muy buena elección, ya que era la mejor forma para llegar el apartado de postres: algo ligero y fresco, para continuar con dulces más contundentes.







Primero de los postres en sí: torrija de café, bombón con helado de licor café. De los denominados postres que permanecerán en el disco duro de los postres. Sinfonía dulce bien afinada.







Por último, una sorpresa ¿Un postre? ¿Una copa? Diríamos que un híbrido de ambos: gin-tonic. Se trataba de una deconstucción de sus ingredientes realmente fresca. Dignísimo broche de oro para un festival gastronómico inolvidable.







Y aún hay más. La casa tuvo el detalle de ofrecernos unos petit fours exquisitos y colocados de una manera muy original. Teníamos de todo para elegir: trufas, rocas de chocolate blanco, de chocolate con leche...Gracias. 





Si no quieren perderse un lugar donde la cocina de la tierra se elabora de tan manera especial, ya saben a donde tienen que ir.




Última visita: 01/05/15
Ver ubicación Longitud: 8° 38’ 59.4” Oeste Latitud: 42° 25’ 95.8” Norte

Praza da Leña, 3
36002 Pontevedra 

986 860 225