martes, 18 de septiembre de 2012

Equilibrio entre entorno y gastronomía

 Continuemos con nuestro periplo isleño ¡¡Y recuerden todavía sin movernos de la bella isla de Formentera!! Aún nos resta la rica y abundante cocina ibicenca. En esta ocasión la elección fue el restaurante Aigua, ubicado en el Puerto de La Savina ¡¡Qué maravilla, gozo y disfrute poder degustar diversos manjares al mismo tiempo que uno no deja de enamorarse de ese pedazo de mar y los no menos impresionantes barcos que uno tiene la posibilidad de observar con el más mínimo de los detalles!!




 De este modo, con un ambiente ideal y relajado, en magnifico entorno, a lo que se añadió una notable atención, el resultado debía ser óptimo y satisfactorio, circunstancia que efectivamente sí que se produjo. Siempre con la premisa de la isla presente: cocina fresca e internacional de fusión, donde el pescado nunca abandona su protagonismo.



  Muestra de dicho vanguardismo internacional fue el detalle inicial que tuvo el establecimiento con nosotros. El restaurante nos ofreció unas zanahorias rellenas de queso y frutos secos, originales y sabrosas. Es más, un servidor que no es amigo de las zanahorias, las degustó con cierto entusiasmo. Ya ven, una forma interesante para que los más peques se enfrenten al mal trago de comer verduras. Well done!!



 
Vayamos, ahora ya sí, con el banquete propiamente dicho. La velada comenzó con unos chipirones fritos, que la verdad sea dicha estaban frescos y en su punto, pero con un cierto problema; la ración era más que excesiva. Y uno, como ya lo saben mis queridos lectores, no es amigo de cantidades excesivas. Repito una vez más: cantidad no es calidad.





 Este sí. Gran plato. Tanto en cantidad como en calidad. El equilibrio perfecto. El yin y el yan. Congratulations!! Lubina al  horno con patatas, piñones, albahaca y aceitunas. Ya saben, pescados que en este entorno geográfico son valores seguros: lubina, dorada, sirvia, rodaballo... Además muy bien acompañado por unas patatas finas y deliciosas, junto a unos frutos secos y aceitunas que convertían al plato en eso: equilibrio perfecto e ideal.




 Finalmente, otro pescado para nuestras exigentes papilas. Por cierto, optamos, por variar un poco, por un pescado no habitual en el ranking de la isla: el rape. En concreto, el plato en sí eran tacos de rape con jamón ibérico y puré de habas. La realidad es que el acierto fue pleno. Nuevamente la combinación de sabores rayó la perfección. El puré inolvidable. No me queda más que felicitarles.



Y el momento dulce, más que dulce propiamente dicho, fue la oportunidad para facilitar nuestra digestión. Por tanto, un sorbete de limón es lo idóneo para la ocasión. Dada la época veraniega, un líquido elemento frío es un más que digno colofón a una gran fiesta gastronómica.


En definitiva, buen lugar para disfrutar de un ambiente relajado y bello con una gastronomía vanguardista internacional.







Última visita: 02/08/12
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Puerto Deportivo La Savina  
07870 Formentera, España
                                               
971 32 33 22
626 240 596

martes, 11 de septiembre de 2012

Formentera internacional

Continuando con nuestro periplo por las Islas Pitiusas esta vez optamos por un restaurante situado en el puerto deportivo de la bella isla de Formentera: Luna. Lugar en el que hay que destacar, sobremanera, la belleza del local y la atención desmedida del personal. Como no podía ser de otra manera, la atención máxima se la prestan a la joya de la tierra, es decir, el pescado, pero con una presencia más que interesante de la rica y extensa comida italiana.




Antes de destripar lo allí degustado, les tengo que advertir de una circunstancia que un servidor considera, cuando menos, necesaria y conveniente de conocer. El local sólo ofrece cenas, y en mi modesta opinión, dicha elección es más que acertada, dado que las características del establecimiento así lo aconsejan. Su mobiliario, decoración y entorno aumentan la probabilidad de que la velada sea todo un éxito. Desde luego, que el encanto y la magia de la noche le da un plus a este restaurante ¡¡Enhorabuena!!





 Centrándonos ya en el tema estrictamente gastronómico, la casa nos ofreció un queso italiano sabroso. Y es que como ya les comenté anteriormente, los guiños a la cocina italiana son abundantes. De hecho, por lo que cuentan, el dominio en la elaboración de la pasta es tal, que su nivel es reconocido no sólo a nivel insular, sino a nivel peninsular.






El verdadero pistoletazo de salida comenzó con un plato original y nutritivo: ensalada del huerto con verduras de temporada y croquetas de quinoa. De la verdura no tenía duda alguna, puesto que en este ámbito geográfico el arte en el manejo de dicha vianda es conocido, pero lo de la quinoa fue todo un descubrimiento. Este cereal andino lograba que nos deleitáramos con el sabor de la croqueta. Mis más sinceras felicitaciones.




Aun a sabiendas de su dominio con la pasta, nosotros continuamos fieles a la degustación del pescado, y nuevamente bien que atinamos. Les advierto que este enamoramiento repentino con la mar va a ser una constante en los restaurantes de la zona, y desde luego, que sin arrepentimiento alguno. Pues bien, uno de los pescados elegidos fue el filete de dorada gratinado al perfume de naranja con cous cous de calabaza y menta. Verdaderamente extraordinario. Huelga decirlo, que la dorada en Formentera es como el jamón en Huelva, y todo ello unido a unos ingredientes de alto nivel, convertían al plato, podríamos decir que en un plato del mundo, dada la variedad de sabores.






 Y este sí que es una auténtica revelación para un servidor. Sirvia en su jugo con patatas panadera, aceitunas negras, alcaparras y tomate cherry. Les confieso que es la primera vez que llegaba a mis oídos dicho nombre. Algunos le llaman pez limón, no obstante igual de desconocido para quien les escribe. Lo lamento. Les comento. Es muy frecuente en Formentera, tratándose de un pescado azul, habitualmente no muy grande. Recomendable totalmente. Por lo tanto, ya hay excusa para regresar a la isla (je, je, je...)






Finalmente, para digerir todo en su justa medida y refrescar el gaznate, un jugoso, dulce y sabroso sorbete de fresa.


En definitiva, un local precioso con un ambiente in y donde la globalización de la gastronomía es toda una realidad.









Última visita: 01/08/12
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Puerto Deportivo La Savina | Darsena di Levante,  
07870 Formentera, España
                                               
971 32 15 85

viernes, 7 de septiembre de 2012

Pescado, por favor

Como ya os lo anticipé en la anterior entrada, los próximos análisis gastronómicos se van a centrar en restaurantes que un servidor tuvo el placer de visitar durante su periodo estival veraniego. Comenzaremos con la zona geográfica de las Islas Baleares (podría ser interesante crear una nueva sección geografía y gastronomía, ¿no les parece?). Pelillos a la mar (nunca mejor dicho, tratándose de tal comunidad).



Esta apasionante aventura comenzó en la no menos apasionante isla de Formentera. El primer restaurante que tuve el deleite y regocijo de conocer fue el SOUTH Beach Club Formentera, sito dentro del Hotel Formentera Playa. Y ustedes que me conocen sobradamente bien, dado que me leen con mucho interés (algo que, por otra parte, les ennoblece enormemente), se preguntarán con toda la razón del mundo, como es posible tal elección, tras mis ya conocidas críticas al binomio hotel-restaurante. Pues opté por arriesgar y créanlo, me salió bien.






  Antes de hincar el diente a los platos que nosotros habíamos demandado, el establecimiento tuvo a bien agradarnos con un aperitivo de pastel de pescado, el cual no tenía grandes pretensiones gastronómicas, por lo que su resultado final fue ese. Correcto, pero un detalle al fin y al cabo de la dirección, que muchas veces, lamentablemente, no nos ofrecen los grandes chefs.






 
 ¡¡Qué les puedo destacar de la comida!! Lo principal, es que el establecimiento propone una cocina mediterránea, tal y como cabía esperar dada su ubicación geográfica. Por ello, la elección del pescado es más que inevitable. Siempre fresco y con una presencia que enamora. Primer pescado: rodaballo sobre puré de patata y aceitunas, aros de cebolla fritas y virutas de cecina crujiente. Espectacular. La cocina balear demuestra que lo que domina lo plasma a la perfección. Son auténticos maestros del mar y de la huerta. Felicidades.








 


Segundo pescado: suprema de lubina braseada con aceite de albahaca, puerros crujientes y setas guisadas. Otra muestra inequívoca más de su dominio en el arte de la elaboración del pescado y de las verduras. A destacar otro punto importante; las raciones que se brindaban eran de tamaño familiar, lo que nos impidió degustar postre alguno (¡¡Quién me lo iba a decir mí, con lo dulcero y lamerón que soy...) Además, tratándose de una cena, prudencia, pues ya se sabe, amigos, de grandes cenas están las sepulturas llenas.

En definitiva, sorpresa grata para alguien como yo, quien no profesa grandes esperanzas en la gastronomía hotelera.

Última visita: 31/07/12
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Playa Migjorn, s/n. San Francisco Javier
07860 Formentera
                                                
971 32 80 00



martes, 4 de septiembre de 2012

El peso de la historia

Tras la vuelta del periodo vacacional ya estamos nuevamente aquí para saciar los paladares más exigentes. Les advierto que un servidor ha tenido la oportunidad de degustar gastronomías de distintas comunidades autónomas y realmente he disfrutado como un niño. Espero que ustedes también puedan hacerlo de igual manera con mi aportación semanal. Dicho todo esto, comencemos con el circo gastronómico.



¿Y con qué joya iniciamos nuestro periodo postvacacional? Nada más y nada menos que con el restaurante Jolastoki, sito en la bella localidad vizcaína de Getxo. Concretamente, se encuentra en el centro de Neguri, tratándose de una zona aristocrática cercana a la línea costera con unas villas de arquitectura inglesa de principios del siglo XX verdaderamente espectaculares. Además, por si esto fuera poco, muy cerca podemos encontrar tanto el paseo marítimo, como la playa de Ereaga. En definitiva, un entorno de lujo y que promete.




Entorno además con mucha historia, porque si les digo que el artífice de todo esto es una familia guipuzcoana no me van a creer, teniendo en cuenta la rivalidad, pero sana, existente entre ambas provincias limítrofes. Y sí, todo empezó hace más de 90 años de la mano de Bixenta Olaizola, guipuzcoana de pura cepa, con lo que el local, como no podía ser de otra manera, se llamó en un principio "María la guipuzcoana". No voy a seguir aburriéndoles con historia, y vamos a ir a lo que realmente nos compete, pero como última nota lúdica, les comento que Jolastoki fue incluso testigo del rodaje cinematográfico de "Adios, muñeca" protagonizado por la infatigable Ana Belén. Ejemplo de lo mucho que han vivido esas paredes...



Ahora sí. Vayamos con la selección gastronómica. Cortesía de la casa fue el entrante que se nos ofreció. Talo con chistorra.. Por si no lo saben, el talo es un plato típico del País Vasco, tratándose de una masa elaborada con harina de maíz y agua, la cual se envuelve con distintos ingredientes, principalmente el chorizo. Buen inicio.








A continuación, optamos por un arroz con setas, langostino y crema de Idiazábal. Todos los ingredientes de primera y de gran calidad, con un arroz jugoso y suelto, lo que convertía al plato en una vianda más que notable. Recomendable, por tanto.








Y aún, un entrante más, para homenajear a nuestras exigentes y ansiosas papilas gustativas: tagliatelle con cigalas, setas, vainas y jugo de cocido. En mi opinión, el plato más original y mejor elaborado. Me quedó la sensación de que ¡¡Eran 4 platos en 1!! Pasta, marisco, verdura y cocido. Auténtico lujo. Pruébenlo. No se arrepentirán.







 Los platos principales fueron unos clásicos, pero que en muchas ocasiones suponen un mayor riesgo para cualquier restaurante que los ofrece. Son productos de los que siempre se espera lo mejor, por lo que si ocurre lo contrario, el fracaso es de primera magnitud. Afortunadamente, no fue el caso.








Por un lado, una merluza frita con pimientos rojos, fresquísima, que es lo que se debe exigir siempre, y por otro, un exquisito solomillo de buey con su guarnición. La carne también de primera calidad, y poco hecha, para realzar el sabor de una pieza de calidad.



Finalmente, los postres también estuvieron a la altura de todo el recorrido gastronómico. Una dulce tostada de crema con helado de turrón y un más que sabroso helado de queso. Perfecta combinación de sabores y un digno epílogo a una más que gustosa comida.





Punto final, que evidentemente lo pusieron los cafés, aunque antes tuvimos tiempo para una sorpresa más. Nuevamente, gentileza de la casa, pudimos degustar unas tejas más que exquisitas. Hacía tiempo que no probaba una teja tan fina. Almendras de primera y un aroma a mantequilla delicioso.




En definitiva, un entorno que enamora para un lugar gastronómico más que cumplidor.


Última visita: 27/07/12
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Avda. de los Chopos, 21
48992 Getxo (Bizkaia)
                                                  
944 91 20 31




P.D. Por cierto, se ha abierto una nueva encuesta ¡¡Animaros a participar!!



lunes, 23 de julio de 2012

Un lujo gastronómico inesperado

Les confieso que lo que viví gastronómicamente hablando en la visita que realicé a La Cocina de Plágaro, restaurante ubicado en la bella ciudad de Vitoria-Gasteiz, estaba fuera del guión. Realmente el decorado del establecimiento no invitaba al optimismo, pero todo lo que allí pude degustar era de un nivel estratosférico. Es más, estoy más que seguro que si se cuidaran más los detalles arquitectónicos estaríamos hablando de un local galardonado con una estrella Michelín. Sin embargo, en La Cocina de Plágaro se han apostado por otros conceptos: trato cercano, amabilidad y profesionalidad.





Vayamos al tema. Comenzamos con un aperitivo que constaba de un pan de cristal con jamón, croqueta de gambas con una bechamel exquisita y la querida y popular Gilda (anchoa, guindilla y aceituna). Aprovecho para comentaros su origen, que yo creo que merece la pena. Surgió en la Casa Vallés de la Parte Vieja de Donosti, lugar en el que se empezó a combinar la guindilla con la aceituna y la anchoa, insertándose en un palillo. Y como el inventó gustó a los amigos le llamó a esta banderilla Gilda, como la película de Rita Hayworth -que en 1946 se estrenaba en las pantallas-, porque era verde, salada y un poco picante. Y así nació esta banderilla en este bar y con este nombre.





  Sigamos con la apoteosis gastronómica. Un manjar para los oídos (pronunciar el plato emite una sonoridad especial), olfato, vista y sobre todo, evidentemente, para el gusto: carpaccio de manzana con foie en salmuera, piñones y frambuesa liofilizada. Exquisito. Como diría un servidor, el foie y la manzana han nacido para combinarse. son lo que llamaríamos productos complementarios.





¡¡Que continúe la fiesta de sabores!! Un nuevo placer: taco de bonito a la plancha con mantequilla y soja, crema de calabaza, salsa de pata negra y aritos de cebolla. Plato imaginativo a más no poder. ¿Saben por qué lo de salsa de pata negra? Porque se trata de una salsa de chipirón con sabor a jamón ¡Bravo! Crema sabrosísima y un bonito con un sabor a mar inolvidable. Mención especial a los aritos de cebolla rebozados, los cuales me traen recuerdos de mi infancia, dado que los comía habitualmente. Pero cuando son de esta calidad, se deben catalogar como los calamares de los pobres. Magnífico.







 
Y antes de entrar en los apartados de la carne y el pescado, aun nos queda una sorpresa más. Los langostinos ibéricos con tomate a la plancha y avellana triturada. Una vez más la unión del langostino con el jamón son ejemplo de combinaciones y maridajes perfectos. Enhorabuena.







Y aunque parezca mentira la imaginación del chef no desfallecía, sino que iba "in crescendo", porque ¿qué me dicen de una merluza con crema de espinacas, gamba en tempura y huevas de pez volador? Bien escogida la salsa de espinacas, al tratarse de un sabor suave que no se impone a la delicadeza de la merluza. Por su parte, la elaboración de la gamba en tempura a niveles de la mejor cocina asiática. Y el broche lo ponían las huevas de pez volador. Plato tan trabajado e ingenioso que merece un 10.





El momento carne también fue inolvidable; fuimos sorprendidos con un centro de chuleta con jugo de carne al vino tinto y rulo de cabra a la plancha. Carne poco hecha para alcanzar su máximo esplendor en cuanto a sabor se refiere, que unida al punto que le daba el queso, convertía al plato en un lujo sencillo, pero realmente sabroso.








Los platos más dulces merecen un capítulo aparte. Es aquí donde Plágaro ofrece todo lo que tiene (que es tanto...), con lo que la felicidad gastronómica es máxima ¿Mojito sin alcohol? Sí, señores. Y lo mejor es que no pierde ni su esencia, ni su sabor. Mis más sinceras felicitaciones.






El delirio final lo alcanzamos con el último plato de postres. Hubo de todo: leche frita, tarta goxua en vaso (nata, crema, bizcocho y caramelo), sorbete de frambuesa, bomba de chocolate rellena de avellana líquida y biscuit de nueces recubierto de chocolate. Todo ello bajo unas vidrieras de chocolate con distintos sabores y peta zetas. Esto sí que es imaginación al poder, con colorido y sabor. Simplemente gracias.





En definitiva, si quieren degustar una cocina de última generación en un sitio tradicional y con los encantos del pasado, no busquen más. La Cocina de Plágaro les espera.

Última visita: 21/07/12
Web del restaurante (no dispone)
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Calle de la Florida, 37, 01005 Vitoria-Gasteiz 
                                                  
945 27 96 54



martes, 17 de julio de 2012

El poder de Galicia

Ahora que se va acercando el tan ansiado y merecido periodo vacacional qué mejor ocasión para visitar la bella Galicia; aunque, sin duda, un paraje así siempre debe de estar entre nuestras preferencias viajeras. Por ello, esta vez he elegido el restaurante Maruja Limón ubicado en el centro neurálgico de la ciudad de Vigo, cerca del Casco Viejo (a nosotros nos costó un poco encontrarlo, pero bueno...). Y antes de que se inquieten en tratar de saber el origen de su nombre, no se preocupen. Un servidor se lo explica. Al parecer su nombre se debe a la suegra del chef, Rafael Centeno, mujer de la cual éste aprendió muchas de sus mejores recetas.





Vayamos con los detalles tanto arquitectónicos como gastronómicos. En lo que se refiere al primer apartado, hay que señalar que la tierra gallega se tiene muy presente, puesto que el elemento fundamental es la piedra y con una decoración sobria. No obstante, el espacio es bastante diáfano, y con una particularidad que siempre es de agradecer: cocina a la vista de los comensales. En cuanto a la parte principal y que es la que nos atañe, es decir, la comida propiamente dicha, nuestro chef a través de la naturalidad del producto obtiene unos platos realmente vanguardistas. La máxima esencia de los más intensos y profundos sabores gallegos se pueden saborear en todos y cada uno de los distintos platos que se ofrecen.





Todo lo anterior se refrenda en una bien merecida estrella Michelín. Mi experiencia personal, una vez más, les recomienda el menú degustación. Opten por el corto que ya es más que suficiente para conocer suficientemente la cocina gallega. Esta opción les permitirá el grato placer de degustar dos entrantes, un principal y un postre, además del aperitivo que de modo cortés brinda la casa. Recomendaciones entre tanta variedad: vieira, por supuesto (en cualquiera de sus modalidades), hongos con su yema cuajada, lubina de anzuelo, y como no, vaca gallega. Les tengo que confesar que quizás esperaba un poco más de este local; quizás mis expectativas eran muy elevadas, no lo sé. Sin embargo, espero y deseo que en su andadura gastronómica vaya a más, dado que sus mimbres son espectaculares. Ánimo.





En definitiva, si quieren darse un paseo por la inagotable cocina gallega, ya saben a donde tienen que acudir.



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Calle Victoria, 4
36201 Vigo 

986 47 34 06

lunes, 9 de julio de 2012

Arroz y mucho más

En el día de hoy le toca el turno a una de mis auténticas debilidades, tanto por sus capacidades y destrezas culinarias, como por la ubicación en la que se halla. Sin más misterios, les desvelo el nombre de dicho templo gastronómico: La Sucursal de Valencia. Local precioso donde los haya, que se ubica en la bella ciudad de Valencia, en concreto, en el Instituto de Arte Moderno de Valencia (IVAM), con toda la importancia que supone ello, dado que el IVAM es el primer museo dedicado al arte moderno que abrió las puertas en nuestro país. Y lo que hace más mágica esta ubicación es que La Sucursal se sitúa en la primera planta del museo, espacio anteriormente dedicado a exposiciones de arte.





¿Y qué es lo que podemos degustar, que va a provocar un gozo inmenso en nuestros paladares? Yo les aconsejaría dos opciones; o bien, el menú degustación, o bien, el menú tradicional. Ambos dos les van a dejar con la boca abierta. Se lo aseguro. No obstante, puestos a destacar, siempre hay algún plato que sobresale sobre el resto. Evidentemente, uno de ellos será, sin duda alguna, el plato estrella de Valencia: el arroz. Fino, suelto, meloso y jugoso. Un entrante que tampoco ni puede ni debe faltar en nuestra elección es el exquisito huevo de corral asado. Finalmente, tratándose Valencia de una ciudad volcada al mar, nos inclinaremos por sus pescados: cualquier pescado de lonja. Mención especial también para el calamar de playa que elaboran.







En definitiva, en La Sucursal han sabido armonizar y coordinar una cocina clásica con una cocina moderna. Se han apoyado en los productos más tradicionales para poder crear los platos más innovadores. Y esto es el valor añadido de la cocina, queridos amigos. De un buen producto (fundamental) obtener un plus, algo más. El mérito del chef está en saber pulir dicha piedra preciosa y conseguir que nos llegue a la mesa un diamante. Y doy fe que La Sucursal lo ha logrado. Enhorabuena.







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Guillén de Castro, 118
46003 Valencia


96 374 66 65