viernes, 5 de noviembre de 2021

Arte canario en el plato

No abandonamos la isla de Lanzarote, de la cual regresamos totalmente enamorados, y continuamos con nuestro periplo gastronómico. En el día de hoy van a conocer una auténtica joya, que no es otra que Mácher60, lugar este que no sólo presta atención a la gastronomía, sino que se detiene en los aspectos relacionados con el arte. Verdadero acierto el tratar de aunar gastronomía y arte. Mis más sinceras felicitaciones por dicho esfuerzo.






El mencionado esfuerzo primeramente se plasma en todo lo relativo a la decoración, cuya elección, desde luego no es para nada casual. Espacio claro y diáfano el que se ofrece, para que el comensal se sienta que se encuentra como en una galería de arte. Y en dicha galería lo que llega al plato también es muy visual, tanto en lo que se refiere al continente, tales como vajilla, cubertería y mantelería, como en lo que se refiere al contenido, dado que todos los manjares saboreados son muy vistosos y coloristas.








Apenas recién sentados nos deleitaron con una delicia de la zona. Sobre todo, destacó el boniato cortado en rodajas muy muy finas, que mejoraba incluso el sabor de la patatata. Este manjar acompañaba a aceite y crema de queso de la tierra. Bien orgullosos de sus productos, como debe de ser.


La ocasión lo demandaba y optamos por un suculento menú degustación. La velada comenzó con una ensalada de hojas, ventresca de cherne y perlas de mojo rojo palmero. Gastronomía canaria al poder. Que no falte el mojo ni el cherne, el que se puede considerar el mero de roca de las Islas Canarias. El mejor de los inicios.











Continuemos y con materia prima canaria: queso asado ahumado de Lanzarote, sorbete de tomate y frambuesa, crema de batata y tierra de cilantro. Una exquisitez, donde la diversidad de sabores rozaba la perfección del maridaje. Soberbio.










Más. Que siga la fiesta. Crema de bubango, huevo a baja temperatura y perfume de trufa. El bubango también es de la tierra. Un servidor desconocía completamente de qué se trataba, hasta que fui bien informado y supe que es una especie de calabacín. Una vez más, arte en el plato.









Llegamos ya al plato principal, y como no podía ser de otra manera, nuevamente, gastronomía de proximidad. Solomillo de cochino negro con una reducción de Listán negro. El cochino negro se cría mucho en la zona y se prepara de maravilla. Esta vez iba acompañado de una salsa a base de Listán negro, una uva tinta de vino canario.









Momento doble de los postres. Primero, un sorbete de lima, para poder ir digiriendo todo lo anterior y llegar con cierto equilibrio y sosiego al último postre. Si ese era su cometido, lo cumplió con creces. Gracias.









Lástima, porque llegamos al final. En ocasiones, como en esta uno desea que esto no tenga fin, pero lo que no puede ser, no puede ser. No obstante, siempre existe la opción de repetir. Antes de volver a repetir la experiencia, finalizamos el homenaje gastronómico con un bizcocho de zanahoria, queso tierno de cabra y chocolate blanco sobre una crema de Bienmesabe (miel, tema de huevo y almendras molidas) y helado de vainilla. Apoteósico.







La auténtica cocina canaria con un toque artístico tiene un nombre: Mácher60. Disfrútenla.


Última visita: 05/09/21


Carr, 35572 Macher, Las Palmas



928 52 45 24

lunes, 25 de octubre de 2021

El mejor arroz de las islas

Continuamos con nuestro periplo gastronómico en la isla de Lanzarote y disfrutando de sus grandes bondades culinarias. Hoy nos ocupa el restaurante SeBE dirigido por Santi Benéitez y acompañado por su mujer Begoña Ratón en la dirección de la sala. Inquietud gastronómica tardía la que se le despertó al bueno de Santi, pero realmente brillante, apostando siempre por el producto local, salvo obligadas excepciones, obteniendo un resultado insuperable. Y allá que nos dirigimos a Costa Teguise a conocer esta auténtica joya, donde nos esperan muchísimas sorpresas.



Y antes de detallar los manjares que allí degustamos, debemos detenernos para detallar su arquitectura y diseño. Llama poderosamente la atención los colores blancos, que le otorgan una enorme pulcritud y claridad al local, además de las maderas nobles que adornan toda la sala. Verdadero homenaje a la arquitectura de la isla. A destacar, del mismo modo, que somos partícipes de la cocina, dado que sólo nos separa un cristal transparente de ella y la separación de las mesas. Estas si bien no mantienen una gran separación, el comensal en ningún momento se siente invadido por el resto de clientes.





Después de estos antecedentes, seguro que están deseosos de conocer cuáles fueron los platos que saboreamos. Un lugar con tanto prestancia, no podía de dejar de ofrecernos un ágape cortesía de la casa, como así sucedió. El pescado más típico de la isla, sama concretamente, con una especie de rebozado-corteza aliñado con un poco de pimentón. Más sabroso imposible.





Vayamos con los entrantes. Primero, un tartar de atún rojo Balfegó con tuétano y huevo. Era tal el nivel de exquisitez que nuestros ojos derramaron más de una lágrima de emoción gastronómica. Por cierto, Santi excepcionalmente hizo uso de materia prima no originaria de Lanzarote y se benefició de las aguas tarraconenses. 





¡¡Y qué podemos decir del segundo entrante!! Pues que estuvo a la altura o por encima del anterior. Ceviche de gamba roja, millo y aguacate. Demostración total de que el mar es una prolongación de la cocina. La importancia de este es máxima en la elaboración de todas y cada una de las recetas, amén del millo o maíz, el cual juega un papel preponderante, incluso en los postres. Matrícula de honor. 




Como guinda final, una de las sorpresas que ya les había anticipado: arroz del senyoret. Arroz a gusto del señorito, que no eran otros, que unos servidores. Tal es el grado de exigencia de Santi que no se ha conformado con los mejores granos de arroz de Canarias, con lo que ha recurrido también a los mejores granos de la Comunidad Valenciana. Así, en la carta podemos observar todos los tipos de arroces que se nos ofrecen. En este caso Dinamita Molino Roca. El resultado de semejante trabajo no dejó lugar a dudas. Maestro de arroces.






No desfallecimos y aún nos quedó un pequeño hueco para el postre: soufflé de chocolate. De los de verdad. Con elaboración previa, como mandan los cánones, y con una espuma de chocolate caliente que se derretía al partir el bizcocho. Un servidor que se ha llevado grandes decepciones al degustar este manjar, en esta ocasión salió más que satisfecho.









Si quieren la respuesta más acertada a la pregunta de dónde saborear un arroz en Lanzarote la respuesta es inmediata: SeBE. No hay cabida a la decepción.





Última visita: 06/09/21


Av. de las Islas Canarias, 20
35508 Costa Teguise, Lanzarote



928 593 155


miércoles, 6 de octubre de 2021

La joya gastronómica de todo Lanzarote y quizás de Canarias

Tras el merecido parón vacacional nos reincorporamos con más ganas, si cabe, a seguir con nuestro camino gastronómico, el cual no ha sido en vano, pues nos ha servido para degustar la suculenta cocina de Lanzarote. Me temo que en las próximas semanas puedan llegar a aburrirse de ella, porque el abanico va a ser amplio. Espero y deseo que no sea así. Comenzamos la terna con una auténtica joya: Kamezí Deli & Bistró liderado por el gran chef Abel de Rosario, cuya gastronomía está basada en la filosofía del Km 0, donde el rey es el producto local, pero sin renunciar nunca a la innovación.





La ubicación también es idónea. Se sitúa al final de la isla de Lanzarote, casi tocando la Isla de Lobos con la palma de la mano con el Faro de Pechiguera, alumbrando el camino, y allí se encuentra uno de los complejos de villas privadas más increíbles que se puedan hallar en la isla de Lanzarote, donde se esconde este lugar mágico. Una vez conseguimos entrar, nos encontramos con una sorpresa mayúscula, lo que ellos denominan Deli Market, origen de todos sus productos locales. Y además de ese espacio para respirar el aire puro de la isla nos ofrecen la Terraza Ocean View. Placeres arquitectónicos en consonancia con los tesoros gastronómicos.







Tan impresionados nos hallábamos que no hubo discusión de que la mejor opción era saborear el menú degustación, con el fin de embebernos lo máximo posible con la cultura Kamezí. Comenzamos el festín con un atún rojo de la cofradía de pescadores de Playa Blanca (siempre producto local) con alga nori, mango, jengibre y gazpacho de fresa de la "Finca Machinda" (cercana al lugar). Un maridaje perfecto para los ojos y para el gusto. Sensacional.







Continuemos. Carabinero de La Santa con aguacate, maracuyá, batata de Jable de la "Finca Machinda" y café. Fiel a su filosofía local una vez más el artista Abel. Bravo. Les aseguro que ese carabinero de la isla es inigualable en sabor. No dejen de probarlo.








No abandonamos el mar, origen principal de sus productos y degustamos una sama con parchita (fruta jugosa), helado de palomitas, pico de gallo becerrada (ensalada a base de tomate y cebolla bien picadita que se suele acompañar a los tacos) de la "Finca Machinda". Íncreible lo que puede dar de sí un pescado con esta mezcla amplísima de sabores.











A continuación, una de las exquisiteces de la velada: calamar colichoco al pil pil con mojo hervido de almendras. Una muestra más de todo lo que se puede lograr con la abundancia de los productos de la isla. Magnífico.














Más pescado, con la denominación de ropa vieja: tollo con almogrote, que es un mojo con textura de pate, queso de bodega y garbanzo. Sabrosísimo al igual que el resto de platos.











Paréntesis para hacer una pequeña intrusión en la carne: costillas de cochino negro, la única raza porcina autóctona de la isla, con coles y piña, acompañado de palomitas de mojo y millo asado de la "Finca Machinda". Momento oportuno para hablar de esta finca, pues como ya han podido apreciar es una constante en los diferentes platos. Como bien imaginan, se trata de un espacio de cultivo ubicado en la isla, al que miman con el máximo de los cariños.










Regresemos al pescado: jurel proveniente del Atlántico más cercano, con kale, hortaliza proveniente de las coles, zanahoria e hinojo. Muy vistoso e intrépido en la mezcla de sabores.












No abandonamos el pescado y tenemos el inmenso placer de disfrutar del sabor intenso del pez vieja de la cercana isla de La Graciosa, también denominado pez loro por su colorido, cocinado en baja temperatura con un fondo a base de trigo meloso, coco y batata yema, convirtiéndose en uno de los platos a recordar, sin duda.








Y ahora sí el momento para conocer los productos cárnicos de la isla. Señalar que primeramente se nos pusieron sobre la mesa unos más que preciosos naifes canarios, cuchillos autóctonos hechos a mano por el propio local. Para empezar un exquisito cabrito acompañado de un couscous de remolacha y piñones, acelgas y cerveza negra "Rofe", autóctona y con cierto deje de sabor a plátano, como no podía ser de otra manera. Ahí es nada.









Y, por último, un divertido "corn dog", denominación que adquiere por la forma que se le da, de conejo con salmorejo canario, guanciale (chacina italiana sin ahumar) y piña asada procedente de la cercana finca de Haría. En la línea de máxima nota alcanzada con el resto de platos.












No nos podemos olvidar del momento más dulce. La secuencia golosa se inicia con un mango picante de Lanzarote, a base de alga, menta aguacate y albahaca, idóneo para que podamos ir haciendo la digestión y refrescar el paladar.











Finalizamos con una crème brûlée, elaborada con batata yema "Finca Machinda", leche de cabra "Finca de Uga" y haba tonka. Ya ven, el círculo se cierra como comenzó: producto local siempre presente.














Como no podía ser de otra manera, en el momento de los cafés nos obsequiaron con unos deliciosos petit fours. Se agradecen siempre estos detalles.












Les aseguro que si van a viajar a Lanzarote y son amantes de la alta gastronomía este es su lugar principal a visitar. Se trata de una experiencia única e inolvidable para todos y cada uno de los sentidos.

Última visita: 02/09/21


Calle Mónaco 2. 35580 Playa Blanca 
Yaiza Lanzarote



(+34) 626 87 36 95


jueves, 29 de julio de 2021

Disfrute gastronómico en un entorno de ensueño

Bueno, queridos lectores, ya estamos de vuelta en vuestro blog favorito, el cual evidentemente se ha visto afectado por las diferentes restricciones. Esperemos que vayamos tomando el ritmo normal de publicaciones. Desde luego, que será el mejor síntoma de normalidad. Hoy visitamos mi tierra querida, Asturias. Muy cerca de la maravillosa villa marinera de Llanes nos encontramos un pueblo, que rebosa paz, tranquilidad y armonía: La Pereda. Es increíble que a tan solo tres kilometros de aquella villa turística se acabe el bullicio y nos adentremos en plena naturaleza, para además, por supuesto, degustar un menú de altura en La Posada de Babel.


  




Verdaderamente el lugar merece una visita. El que va se enamora. En realidad, se trata de un hotel-apartamento de 3 estrellas con 10 habitaciones y 3 apartamentos, repartidos en cuatro construcciones: el edificio central, un granero restaurado, un pabellón de madera de teka en forma de cubo y la Casa de la Palmera con el Apartamento del Jardín. Una auténtica delicia para la vista y para el gusto, dado que los platos que se ofrecen son de una gran altura gastronómica ¡¡Por fin, el binomio hotel-restaurante funciona!!







Si esperan una degustación de los típicos platos asturianos, craso error. Ni los precios, ni la gastronomía son autóctonos, pero la experiencia lo vale. el inicio fue delicadísimo: corazones de alcachofa con láminas de jamón. Homenaje al paladar. Una alcachofa de calidad es la reina del mundo vegetal a la que se debe rendir pleitesía. En este caso ambos comensales así lo hicimos.





Y debido a nuestra pérdida de costumbre, a raíz de las ya citadas restricciones, optamos por un menú frugal. De este modo, con dos platos más nos pareció más que suficiente. Eso sí, no rompimos nuestro equilibrio carne-pescado. Primero un innovador marinado de bonito de almendras, kalamata, una especie de aceituna y con Relish, condimento cuyo principal objetivo es el de reforzar sabores de algún alimento, siendo su ingrediente básico un encurtido de frutas o verduras cocinadas y finamente picadas. La verdad que con este plato, todo sea dicho, aprendimos mucho y para bien.








Por el lado de la carne, las sorpresas tampoco fueron menores: tacos de chuleta de vaca en salsa Estrogonoff. Teniendo la vecina Galicia a un paso era inevitable degustar una buena pieza vacuna, muy bien acompañada por una salsa realmente bien escogida.










Como fin de fiesta frugal, un solo postre, lo cual nos permite no escaparnos a tal frugalidad. Arroz con leche casero. El símbolo por excelencia de esta tierra, en lo que a dulces de se refiere. Cierta decepción. No estuvo a la gran altura del resto de platos, puesto que estaba demasiado frío y faltaba ese caramelo requemado característico. Pequeño borrón.








Sólo por conocer ese paraíso, acérquense y respiren el aire más puro y reconfortante.


Última visita: 09/07/21


33509 - La Pereda - Llanes
Principado de Asturias - España




985 40 25 25/ 619 45 78 04


martes, 8 de junio de 2021

Guerra a lo establecido

Tras estos momentos convulsos que estamos viviendo, es cierto que las entradas de este animado blog se han visto muy reducidas, pero seguro que más pronto que tarde regresamos a la normalidad. Por de pronto, ya tienen a su alcance una entrada más, que les adelanto va a ser realmente apetitosa. En el día de hoy, concretamente, visitamos La Guerrillera, cuyo nombre ya invita a presagios esperanzadores, ubicada en la siempre increíble Vitoria. Un local de reciente apertura, que les aseguro que va a dar mucho que hablar.






Lo primero que llama al adentrarse en el interior es su luminosidad y colorido que le otorgan el ambiente botánico que se respira en el local y la mezcla de colores de vistosos de sus sillas y paredes, sin olvidar unos sofás llamativos, a la par de cómodos. Y al frente de todo esto, un soldado de la gastronomía adiestrado en un sinfín de batallas gastronómicas: Jorge Ezquerra. Sus últimas batallas las ha vivido en lugares tan emblemáticos como la Casa de Napoleón, el Zapirón y el PerretxiCo. Pues con toda esta información, ya estamos preparados para poder pilotar nuestro avión gastronómico.







Comencemos con los primeros platos. Dos mejor que uno y ambos refrescantes, acorde con la época veraniega. Primero, una ensalada de pasta verde con queso burrata. En una palabra: deliciosa. Y desde luego, que los más hambrientos no tendrán derecho a queja, dado que la ración fue más que generosa.








El segundo, uno de los clásicos de nuestra cocina, que se merece un lugar especial, por todo lo que ha supuesto en nuestras vidas: pisto con huevo escalfado. Color y calidad de la materia prima. Más no se puede pedir.








Momento de los segundos platos, los cuales también rayaron a grandísima altura. Al igual que con los primeros, dos fueron las elecciones. Primero, un soberbio atún rojo acompañado de un ligero cus cus, que maridaban muy bien.








La segunda opción fue más tradicional, pero también marina y de calidad: merluza con berros, salsa de chipirón y patatas panadera. Una vez más, el efecto visual, maravilloso, algo que como se puede comprobar en esta casa es una constante. Bravo.







Donde dimos el do de pecho fue en los postres, que nos soltamos el pelo, y la cifra superó el dos y se convirtió en tres. Uno: el tan en boga pastel de zanahoria. Jorge no quiere abandonar el barco de la innovación y por eso apuesta por este tipo de postres novedosos. Interesante.






Dos: un poco más conservador. Leche frita acompañada de helado de canela. Si bien la textura y la impresión visual de la ración invitaban a sospechar que se trataba de un postre con una freidura poco indicada, para nada en absoluto. Estuvo espectacular y con un dulzor en su punto.







Tres: el más tradicional de todos. Ya ven de más a menos en cronología gastronómica. Tarta de queso, pero con matices, puesto que su presentación en vaso, ya nos indicaba que se escondía algo más detrás de ese manjar, y así fue efectivamente.






¿Guerra a la gastronomía? Pues donde mejor que en La Guerrillera. Disfrútenlo.


Última visita: 01/06/21

Web del restaurante (no disponible)


Coronela Ibaibarriaga Kalea, 1
01010 Gasteiz, Araba



636 22 86 47