Una vez en el interior, también sorprenden gratamente los techos abovedados de la sala. Si uno lo desea, puede acceder a una terraza climatizada, aunque un servidor no la recomienda, debido a su bullicio. Su cocina se basa principalmente en pescados y mariscos originarios de la Costa Brava, disponiendo de viveros, lo que asegura aún más, si cabe, la oferta, sin olvidar por supuesto, supuesto, sus espectaculares paellas. Y todo ello bien comandado y dirigido por el buen trabajo de Josep Alsina en los fogones, y de Montse Riera en el trabajo de sala.
Para ir abriendo boca, un refrescante y sabrosísimo tartar de aguacate y salmón. Si existe un matrimonio perfecto en la gastronomía sólido e indisoluble, son sin duda estos dos ingredientes. Sin estridencias y sin florituras, su simple combinación consiguen que el plato quede redondo, nunca mejor dicho.
Para terminar, postres caseros y refrescantes. Primero, un sorbete de mandarina, que al saborearlo uno cerraba los ojos y sentía que una mandarina a una temperatura heladora, sin necesidad de pelarla, se deslizaba entre sus labios. Bravo.
Y como segundo postre, casero también, requesón con nueces y miel. Dulces digestivos ambos dos, con el fin de que los granos de arroz tomaran las posiciones idóneas, para atravesar el largo camino digestivo. Misión cumplida.
Queridos lectores, todo se resume en muy pocas palabras: la mejor gamba. La Salinera.
Web del restaurante (no disponible)
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41°50'43.3"N 3°07'43.8"E
Av. Onze de Setembre, 17230 Palamós, Girona
