jueves, 19 de octubre de 2017

Tradición y vanguardia en el mismo plato

En el día de hoy visitamos un lugar del que ya tienen referencia, puesto que ya hablamos largo y tendido en este mismo blog (El Portal de Echaurren), si bien hoy vamos a terminar la obra iniciada. Van a tener el placer de conocer Echaurren Tradición, el cual es el origen y la piedra angular de todo lo que supone la magia del conjunto Echaurren. Allí podrán descubrir recetas tradicionales e inolvidables de la cocina riojana, cuyo mérito indiscutible es de Marisa Sánchez, madre de la actual generación que regenta el local.








Además de dichos platos tradicionales, Echaurren Tradición mira con el rabillo del ojo a El Portal, para tratar de poder incorporar platos más modernos que allí se elaboran, logrando una carta amplísima, muy variada y apta para todo tipo de gustos. Cocina moderna y tradicional de la mano. Enhorabuena. No sólo en el tipo de gastronomía se hacen presentes las diferencias, sino que en la decoración y el ambiente también existen notables rasgos diferenciadores. Como no podía ser de otra manera, en el lugar que nos ocupa el espacio entre las mesas es más reducido, a lo que se une un ambiente de mayor bullicio y jolgorio. A fin de cuentas eso es la tradición de nuestra tierra, ¿o no?









Y qué mejor forma para conocer toda esta tradición que saboreando un menú degustación a base de dos entrantes, tres aperitivos, dos platos principales y un postre. El inicio, con el plato por excelencia de la casa: las croquetas de nuestra madre, de jamón y pollo, suaves y cremosas. Deliciosas. Una pega. Cuando las prueben siempre querrán tener estas croquetas en el plato y eso, complicado.






El segundo aperitivo fue mucho más innovador: carpaccio de gamba sobre tartar de tomate, ajo blanco y caviar de vino tinto. Las raíces de este plato están claras. Francis Paniego seguro que hace las delicias con este manjar en El Portal. Sorprendente, exquisito y visualmente muy atractivo. Bravo.







Cerramos el capítulo de los aperitivos y nos adentramos en el de los entrantes. Comenzamos con unas setas de temporada con ajetes tiernos, todo guisado en su propio jugo con una yema de huevo. Plato tradicional y de la tierra, pero con una presentación y elaboración vanguardista. La conjunción del sabor de las setas y el huevo, inolvidables.






Continuemos. Menestra de verduras de verano con las verduras cocinadas por separado y ligadas con el jugo de la cocción y jamón. Acertadísima elección. Ya ven en el Echaurren Tradición no sólo prestan atención a los productos del entorno, sino que la estacionalidad de estos la consideran fundamental. Fruto de ello es la renovación continua de la carta. Mis felicitaciones.






Para terminar con los entrantes, otro clásico de la casa que nunca puede ni debe faltar: pochas a la riojana con fritada de tomate. Evidentemente las alubias al modo riojana y de la tierra. Seguro que no les defraudan y al igual que en el caso anterior, la materia prima de temporada.








Momento de los platos principales. Por un lado, merluza a la romana confitada a 45º con pimientos verdes y sopa de arroz. El rey de las cartas que se jacten de ser tradicionales. Desde luego que el símbolo de nuestros hogares. Santo y seña de la cocina tradicional, con una garantía de éxito plena.






Y por otro lado, en cuanto a la carne, una sorpresa: albóndiga de la abuela sobre parmentier y trufa. Famosísima en el Echaurren. Como bien indica su nombre, su origen se remonta a tiempos inmemoriales. El que haya sobrevivido en la carta durante tanto tiempo es verdaderamente sintomático. Cuando tengan el placer de saborearla sabrán el porqué de ello.







Lástima, pero llegamos al final. La rúbrica a todo este homenaje gastronómico la puso un fantástico postre: tosta templada con queso de Cameros, manzana reineta y helado de miel. Fabuloso maridaje con los distintos productos y el queso por supuesto de la tierra, de Haro, concretamente.







A los amantes de la gastronomía tradicional con este lugar su sueño se les ha hecho realidad.


Última visita: 13/10/17
C/ Padre José García, 19 
Ezcaray (La Rioja)

941 354 047  


P.D. Por cierto, ya disponen de una nueva encuesta. Gracias anticipadas por su colaboración.


lunes, 9 de octubre de 2017

Una abuela es un tesoro

Y desde luego que lo es. Dos de los más grandes de la cocina asturiana, Nacho (Casa Marcial)  y Esther Manzano (La Salgar), quieren brindar un homenaje a su abuela Gloria, la cual les enseñó a amar y dominar los fogones. Visitar Gloria es poder disfrutar de tres generaciones con un saber culinario amplísimo. En esta ocasión nos acercamos al local de Gijón, puesto que si lo desean también pueden visitar otro Gloria más en Oviedo. En el que nos ocupa llama sobre todo la atención su decoración urbana y desenfadada toda en negro, tanto en la zona de la barra, donde se puede ver nítidamente lo que se cocina, como en la zona de las mesas, donde la música acompaña en todo momento.








Al igual que la decoración, la gastronomía es moderna y vanguardista. Nacho y Esther nos quieren ofrecer un nuevo concepto culinario. Muy acertadamente estructuran la carta en cuatro bloques diferenciados: lo nuevo y de temporada, el mundo vegetal y ensaladas, los supervivientes de Gloria (los clásicos platos triunfadores de los hermanos Manzano) y nuestros dulces. Por si fuera poco, dentro de este enorme abanico de posibilidades, el comensal aún puede escoger con más ambición, si cabe, dado que existen raciones, medias tapas y platos. Por probar que no quede.










Para empezar, cortesía de la casa, unas aceitunas sabrosísimas con un color verde espectacular y un aceite amargo y con mucho cuerpo, ideales para ir pudiendo engrasar nuestras papilas gustativas.








Ya puestos en faena, comenzamos con una tapa clásica y joya del Principado de Asturias, que no es otra que la fabada. Dentro del capítulo de lo nuevo y de temporada, no podía faltar el plato estrella. Verdaderamente suculento. Obligatorio visado gastronómico, si visitan Gloria.












Una tapa más, pero en esta ocasión del apartado de los supervivientes de Gloria. Sus famosas croquetas, que según los expertos más críticos son las auténticas número 1, algo que un humilde escribiente certifica. Rebozado muy muy fino y una bechamel realmente cremosa. Fluyen, lo que provoca que al mismo tiempo fluyan lágrimas por nuestras mejillas, fruto de la emoción.














No todo van a ser tapas. A continuación nos adentramos en el apasionante mundo de las medias raciones. Evidentemente este sí que respondía muy a las claras al capítulo de temporada, puesto que estamos hablando de un producto elaborado a base de bonito, el cual, como bien saben, es muy estacional. Yo le catalogaría como los denominados trampantojos. En la carta figura como rollo de bonito de la manera tradicional, y cuál es nuestra sorpresa, grata en todo momento, que tenemos el placer de saborear unas exquisitas albóndigas de bonito. Por cierto, la salsa inolvidable. De las que crea riqueza a espuertas en nuestros grandes panaderos.








Y por último, como no podía ser de otra manera, un plato en toda su magnitud, como mandan los cánones, arroz con pitu de caleya, un histórico en la cocina de ambos magos de los fogones. El arroz suelto y sabroso acompañado de un pollo de granja, que no prueba el pienso, lo cual el comensal lo aprecia a las primeras de cambio. Tanto en el color de la carne, mucho más oscuro, como en la textura, más tersa se contemplan esas diferencias, permitiendo de este modo saborear un pollo de verdad.




Donde no dejamos ninguna bala en la recámara fue en los postres. Allí donde sólo se ofrecía la posibilidad de un plato, nosotros lejos de amilanarnos, atacamos a tres postres completos. Primero, torrija con helado de vainilla. Dulce arte en el plato. Torrija esponjosa que se deshacía en la boca, bien acompañada con un helado de vainilla, que marida perfectamente.






Segundo asalto. Galleta de naranja, crema inglesa espumosa y helado de mango. Más completo imposible. Galleta de naranja delicada y deliciosa, con una crema de las de verdad, rodeada de un mango que redondeaba el plato, para acercarse al diez.







Y el fin de fiesta requería el postre fetiche de la tierra: arroz con leche a la manera tradicional. Cuando decimos tradicional, decimos con ese caramelo requemado inconfundible y característico de esta bella tierra. Ellos son los reyes en la elaboración de este complicado manjar, sin duda alguna.





¿Dónde degustar gastronomía urbana vanguardista y desenfadada? Hay un lugar y les está esperando. Gloria en Gijón.


Última visita: 07/10/17



Pza. Florencio Rodríguez Rodríguez, 3,
33206 Gijón,
Asturias



984 29 94 90


jueves, 6 de julio de 2017

El gusto de comer en un lugar bellísimo

Hoy visitamos uno de los pueblos más bellos de Euskadi; una pequeña ciudad que cautiva mires donde mires: Laguardia. Y allí nos espera un restaurante que sorprende nada más verlo, por su preciosa y antigua arquitectura. Dicha joya se conoce con el nombre de Mayor de Migueloa. Su propietario ha sabido aprovechar el espacio como bien lo merece, al ofrecer más de un servicio a quien se acerque. Hotel, bodega, restaurante y vinoteca. Todo un acierto, desde luego, que va a permitir que el gozo sea mayor aán, si cabe.







El restaurante está ubicado en un edificio histórico, conocido como Palacio de Viana y construido nada más y nada menos que en 1619. Una vez dentro el comensal tiene la posibilidad de escoger entre tres salones diferentes, que nos traslada a tiempos pasados, gracias a su decoración extremadamente cuidada y de corte clásico. Incluso la situación es la ideal, ya que Mayor de Migueloa se encuentra en pleno casco antiguo de la villa en la calle Mayor, una calle ciertamente emblemática.














Sobre la gastronomía propiamente dicha, mucho que decir y positivo. A destacar el empleo de las materias primas locales con el deseo de obtener los mejores platos tradicionales con un toque vanguardista. Para empezar disfrutamos de un aperitivo cortesía de la casa refrescante y clásico: gazpacho. Buena manera de abrir boca.












Vayamos con los entrantes. Un clásico más en la mesa: croquetas caseras de jamón ibérico. Exquisita y delicada bechamel y el punto de fritura más que correcto. El valor de lo hecho en casa.







El segundo entrante fue más sorprendente, no por la materia prima en sí, sino por el resultado final. Pencas rellenas estilo Gasteiz. Les aseguro que las pencas de acelga rebozadas y rellenas de jamón york con salsa de queso rozaron el sobresaliente. Un ejemplo de transformación de lo tradicional a lo innovador. Bravo.







Y como tercer y último entrante, el niño mimado de la tierra vitoriana: risotto de Boletus Edulis con un toque de jamón. Estos hongos son la joya de la corona, como lo demuestra su sabor tan peculiar que perdura en nuestras papilas gustativas. Excelente.





Momento de atacar a los platos principales. No hubo dudas al respecto; tierra de carne, pues carne. Prestos para un tierno solomillo de buey a la brasa con flor de sal acompañado de unos pimientos rojos caseros, pimientos verdes y las siempre cumplidoras patatas fritas. Nada que objetar. Dominio absoluto del fogón.





Dominio este que se acentuó en la elaboración del siguiente plato que nos acompaña, pues estando en la zona geográfica en la que nos encontramos es una cualidad que se le presupone, como a la legión el valor. El mencionado plato no era otro que las archiconocidas chuletillas de cordero con su guarnición. Sin abandonar la media global, es decir, más que bien.






El final fue apoteósico. Comenzamos el festín con el exquisito coulant de chocolate acompañado de un sabroso helado de avellana, que provocó tal placer entre los comensales, que lejos de saciar nuestros voraces apetitos nos empujó a probar los principales postres de la casa.







Por ello, qué mejor que degustar una brillante selección de postres, en la que figuraban dulces tales como tarta de queso, leche frita, goxua, torrija... Fue una verdadera fiesta para los sentidos del gusto y de la vista. Buen comienzo y mejor final. Más no se puede pedir.






Uno de los restaurantes más bellos del país y con una cocina tan cuidada como su decoración les está esperando. Mayor de Migueloa es el lugar.



Última visita: 30/06/17


Calle Mayor, 20
01300 Laguardia, Àlava



647 21 29 47

martes, 20 de junio de 2017

Gastronomía desde el corazón de Bilbao

Hoy nos adentramos en el corazón de Bilbao, con el fin de poder degustar una gastronomía vanguardista y con un sabor un tanto especial. Dicho lugar se encuentra en uno de los barrios más populares y con más vida de la honorable villa, el cual no es otro que Bilbao La Vieja ¡¡Qué historias no habrá vivido este maravilloso lugar!! Espacio que ha sabido regenerarse para llegar incluso a tratar de hacer sombra al más moderno Soho neoyorkino. Ejemplo de ello es el restaurante Ágape. Modernidad y sofisticación.







Antes de tener el placer de saciar su paladar, les sorprenderá lo vistoso, animado y festivo que es el barrio, con una maravillosa ría a sus pies, gracias a las múltiples razas que allí conviven, lo que le otorga una indudable riqueza. En el interior del restaurante lo que uno puede apreciar es que la decoración va acorde con la filosofía gastronómica del restaurante: modernidad. Buena elección la de dejar la piedra a la vista, combinando los colores rojos de las sillas con el negro de los sofás excepcionalmente, si bien hubiera que poner algún pero, sería la poca separación entre mesas.







Después de este preámbulo es ya momento de compartir el gozo gastronómico. Dos entrantes y un plato principal fueron los que nos generaron tanta pasión culinaria. El primero de ellos, ensalada de chipirones y verduritas con vinagreta especiada. Verduras templadas que siempre son una invitación a saborearlas por sus propiedades terapéuticas, pero más aún en la época que nos encontramos. Buen comienzo.






Continuemos con el otro plato principal: revuelto de setas y hongos (boletus edulis) al Jerez con taquitos de jamón ibérico. Este plato no necesita presentación alguna. Cuando el hongo es bueno, ni el más torpe puede causar estropicio alguno. Dada la calidad del boletus y la pericia del cocinero, fue la creación más aclamada.







Y como plato principal, en esta oportunidad un servidor optó por la carne ¡¡Qué mejor que un taco de chuleta con pastel de patata y beicon queso para conseguir la cuadratura del círculo!! A destacar además de lo tierna que estaba la carne y el punto exacto de elaboración, lo bien que maridaban la patata, el beicon y el queso. Formidable.











Para terminar, como mandan los cánones, un buen postre. Una tarta de cuajada con toque de cítricos, para una culminación gastronómica de altura. Final refrescante y digestivo. Perfecto.










Ya ven, si desean entrar en el corazón de Bilbao y disfrutar de un placer gastronómico admirable, Ágape es el lugar.


Última visita: 16/06/17


Hernani, 13
48003 Bilbao


944160506


P.D. Tienen una nueva encuesta a su disposición ¡¡Anímense a votar!!

viernes, 2 de junio de 2017

Tierra de carne

Sí. Hoy nos acercamos a un lugar cuyas señas de identificación son esas ¿Quién no ha oído hablar de la inmensa calidad de la ternera de Ávila? Les aseguro que se trata de una fama bien merecida, dado que un servidor tuvo el gusto de saborearla. Para hacer frente a tan magno "esfuerzo" nos acercamos al restaurante Las Cancelas en pleno casco histórico de dicha ciudad. El lugar es precioso, puesto que se trata de un espacio ubicado en un antiguo patio de columnas, cuya belleza arquitectónica le ha dado pie para que ahora, además de restaurante, sea un prestigioso hotel.







Nada más sentarnos lo que más llama la atención es su amplio y precioso patio, del que uno está esperando que en cualquier momento salga un bandolero acompañado de una joven y lozana doncella castellana. Desde luego, que se trata de un patio que invita a soñar. Uno se transporta al pasado. Y no es difícil que suceda eso, dado que Las Cancelas data de 1956, por lo que las historias allí vividas son numerosísimas. En la actualidad nos aguarda un mago de los fogones, que no es otro que el chef Francisco Sánchez, cuyas habilidades en la elaboración de la carne son más que contrastadas.







Comenzamos nuestra diversión gastronómica con diversos entrantes. El primero de ellos fue un clásico que nunca defrauda: croquetas de la casa de jamón de la serranía de Ávila y huevo duro. Funcionaron los dos componentes primordiales: un gran jamón, como no podía ser de otra manera, dada la tierra en la que nos encontrábamos, y una bechamel de categoría. Excelente.





Sigamos con algo más innovador: chipirones tibios con cebolla confitada en agridulce de aceto balsámico con brotes tiernos, endivias y tomatitos cereza. Sorprendente la calidad del calamar. Cuesta creer que en un lugar tan alejado del mar encontremos un producto tan fresco y tan sabroso. Es cierto, que ya me habían informado previamente de que aquí adoraban el chipirón, por lo que a los que me habían facilitado dicha información, no me queda más que felicitarles fervientemente. Gracias.




Más. Crujiente de morcilla y piñones sobre una cama de compota de manzana reineta. Espectacular morcilla, donde destacaba su sabor especiado, que podía resultar ligeramente empalagoso. En mi modesta opinión no fue la estrella de la velada, ni mucho menos, pero la mezcla de sabores y fusión de productos, es de tenerla en cuenta. Lamentablemente, del último entrante no hay testimonio gráfico, porque nuestra voracidad lo impidió. Solo decirles que se trataba del pulpo a la parrilla sobre patatas revolconas con verduritas salteadas al dente. Ese famoso plato de puré de patatas de Ávila. No se vayan sin probarlo. Es un símbolo abulense.




Y de traca final, el plato estrella. Solomillo de ternera de Ávila a la parrilla con guarnición clásica. Todo lo que se diga es poco. El ganado vacuno en esta tierra es su modus vivendi; gastronomía y cultura van de la mano. El amor al toro es incondicional por los lugareños. Arte en el plato.







Para terminar llegó la apoteosis del dulce. Surtido del repostero con helado. Cuatro dulces lideraban el plato. Un helado gourmet de vainilla, acompañado de un flan de huevo casero, al que rodeaba un mouse de higos del Valle del Tietar con salsa de chocolate y un cremoso de café y chocolate. Mucha variedad en la que, evidentemente, algún postre destacaba por encima de otro, caso del delicado flan.




Gozar del increíble casco histórico de la eterna Ávila y su carne es lo que ofrece Las Cancelas. Disfruten.


Última visita: 25/05/17


Cruz Vieja, 6
05001 Ávila


920 21 22 49



miércoles, 17 de mayo de 2017

Fusión de mar y tierra

Hoy regresamos a una de mis villas favoritas, tanto por su belleza, motivada por un espacio mágico donde el mar y la montaña conviven en la mejor de las armonías, como por sus numerosos lugares gastronómicos con encanto. Esa es Ribadesella con sus paseos y sus bellísimas casas de indianos. Y muy cerca del mar y de la playa nos abre las puertas el restaurante Quince Nudos. Un nombre que ya sugiere el acercamiento y la inclinación hacia ese bravo Cantábrico. Este les proporcionará sus mejores productos autóctonos para que en la cocina se encarguen de crear sabores mágicos y especiales.







Hablando de cocina, dicho rincón también presenta sus sorpresas. El gran Bruno Lombán, artífice de una maravillosa obra, llegó por casualidad a este mundo tan azaroso. Decidió abandonar la tradicional universidad para dirigir sus ideas innovadoras a la gastronomía. Gracias por esa decisión, Bruno. Más de un restaurante de Oviedo gozó de tu sapiencia culinaria y ahora eres el dueño de las fantasías de Quince Nudos. Lugar este donde los guiños marineros son innumerables, primando el color blanco, que crea una sensación de capitán de barco sobre las delicadas olas del mar.








Y sin más dilación, centrémonos en el disfrute de los diferentes platos degustados. Comenzamos con unos entrantes vanguardistas cortesía de la casa. Por un lado, un fresco y sabroso salmorejo y por otro, un crujiente pan de gambas acompañado de un exquisito boquerón ahumado y una delicada crema de calabaza. Buen inicio.



Una vez saboreados dichos entrantes, nos adentramos propiamente en un sofisticado menú, que atendía a la denominación de clásico. Comenzamos con unas cremosas croquetas de pitu Caleya. Para el que no lo sepa, cuando hablamos de pitu Caleya nos estamos refiriendo al gallo de corral de la zona. Fue un auténtico privilegio ser partícipes de dicho plato, no ya solo por el sabor, sino porque me hizo recordar a mi infancia en las que tenía el placer de degustar tales croquetas de pollo. Lástima que en la actualidad el jamón y el bacalao le hayan ganado la partida con suma autoridad.




Más. Un plato innovador: gratinado de berenjena con centollo guisado y langostinos al cremoso suave de Teyedu. Ejemplo claro de la fusión mar y tierra y siempre atendiendo a los productos del entorno, que es una de las máximas de Bruno. Mención especial al Teyedu, que es un tipo de queso azul, que cuenta con la Denominación de Origen Protegida "Queso Cabrales". Fantástico y con un maridaje perfecto con la berenjena.



Finalmente, la especialidad de la casa. A casa de Bruno llegan desde la Albufera los mejores arroces cultivados artesanalmente y a continuación él no deja de experimentar y crear. Nosotros optamos por rendir pleitesía a un arroz meloso de chipirones y ahumado de Pría. Arroz espectacular, chipirones con una carne tersa y sabrosa, y cómo no el toque del queso, donde en Asturias es dogma de fe. En este caso un queso ahumado de Pría suave para no enmascarar el sabor del arroz. Buena elección.




Y por último, el momento de los golosos: brioche caramelizado a la canela y cardamomo. Podríamos decir que se trataba de una torrija, pero con una sutileza en su sabor y textura que la transformaba en un verdadero bocado de ángel. Insuperable.



Y no era el final, no, dado que con el café y las infusiones hubo un nuevo guiño para los comensales, al ofrecernos gentilmente unas rocas de chocolate con leche y chocolate negro, típicos dulces de la preciosa villa costera.

Mar, montaña, playa y estupenda gastronomía ¿Dónde? En Quince Nudos. Les aseguro que no les defraudará.



Última visita: 14/05/17


Calle Avelina Cerra, 6 
33560 Ribadesella, Asturias


984 11 20 73