jueves, 12 de mayo de 2022

¡Mucho más que una Gastroteka!

Hoy regresamos a la que en mi humilde opinión es la ciudad por excelencia de la gastronomía, que no es otra, que la Bella Easo. Allí tenemos el inmenso placer de visitar un lugar humilde, porque sus comienzos han sido a la chita callando, dado que su afán inicial era ofrecer servicios de Gastroteka. No obstante, es mucho más de lo que aparenta, pues al mando de todo se encuentra el gran chef David Arellano, mano derecha de Martín Berasategui durante más de ocho años y que obtuvo una Estrella Michelín siendo jefe de cocina en eMe Be Garrote.




Aún, como pueden comprobar, no hemos hablado de qué lugar se trata. Mil perdones. El homenaje gastronómico de hoy se ubica en Damadá Antiguo. Los comienzos del gran David, como líder en solitario fueron en Donosti en otro emplazamiento, más céntrico y de mayores dimensiones, pero la pandemia... Ello le llevó a una nueva ubicación, mucho más modesta, y con un diseño interior austero y sencillo, pero con una gastronomía que no ha abandonado la esencia anterior, basada en las nuevas tendencias gastronómicas.





Una vez más, optamos por un menú degustación. Comenzamos con dos aperitivos, cortesía de la casa. Primero, un original buñuelo de morcilla con chipotle. Mencionar esta riquísima salsa, que es una salsa mexicana, la cual incluye chiles chipotles, que no son una variedad de chiles como tal, sino que se obtienen de diferentes variedades de chiles curados, ahumados y finalmente adobados, otorgándole un sabor muy especial.





Siguiente aperitivo, de la misma familia gastronómica podríamos decir, pero siempre con el toque personal de David. Croquetas con emulsión de menta. Croqueta con una textura y relleno espectaculares. Lástima que la menta, quizás, enmascarara un poco los sabores. La innovación gastronómica, a la cual estamos muchos muy agradecidos, en más de una ocasión tiene su riesgo.





Momento ya de los entrantes, que fueron nada más y nada menos, que cuatro. Vayamos con el primero: salmorejo cordobés, helado de aceite de oliva y jamón ibérico. Un servidor es más fiel seguidor del salmorejo que del gazpacho, pues este último resulta más ácido y menos digestivo, con lo que me hallaba en la gloria. Además, si el acompañante era un helado tan delicado, el resultado es de los insuperables.






El segundo entrante es uno de sus platos estrellas. Por favor, les sugiero que no dejen de probarlo: steak tartar premium con jugo de tomate achipotlado. Una vez más jugando con esos pseudo chiles, para alcanzar una conjunción de sabores infinita. Y si son amantes del tartar, éste probablemente sea top.






No hay dos sin tres: yema de huevo atemperada, papada de bellota glaseada y sopa de queso Comté 24 meses. Aquí ya me faltan las palabras para poder describir tanta magia. Comencemos con lo sencillo, el queso. Un referente entre los quesos franceses y 100% de leche de vaca. Con este la sopa obtenida, ya de por sí podía ser un plato exquisito, no requeriría de más aderezos, pero se unieron a la fiesta una papada de bellota y un huevo a baja temperatura, obteniendo un plato inmejorable. Bravo.




Finalmente, para acabar con los entrantes, el que más gustó entre los comensales, que ya es decir mucho, si hablamos de Damadá Antiguo. Ravioli relleno de hongos con crema de setas y esencia de trufa. Sólo la denominación del plato ya nos sugiere gastronomía de alta alcurnia. Los ingredientes eran de chapeau, pero el ravioli era delicatessen pura. Siempre perdurará en nuestro recuerdo.






Y después de todo esto, pues sí, había espacio y tiempo para pescado y carne. En el primer apartado, un clásico como la merluza, pero con la sutileza y finura de David: merluza de anzuelo con crema fina de cigalas, arena de gambas y aire de centolla al txakoli. Merluza más marisco, bien rociado con un buen caldo, que permitía comerse el mar a pedazos. Más no se puede pedir, sin duda.






El final fue apoteósico ¡¡Quién iba a esperar que tras semejante desfile de platos el último fuera para dos personas y carne!! Pues sí. A la mesa llegó una imponente chuleta madurada de vaca premium con cremoso de patata. Este ingrediente nos facilitó no desfallecer y llegar con un cierto margen al postre. Por cierto, la carne, a la altura de todos los platos. Espectacular.






Tantas fueron las reservas que nos quedaban para el postre, que no hubo testimonio gráfico, pero les aseguro que dimos buena cuenta de él. Una especie de crema de coco con helado de yogurt granizado de cáscara de limón y vainilla, que nos dio más fuerzas aún para saborear los petit fours y acabar entusiasmados, del cual sí que hay testimonio.




Ya lo ven. En un lugar tan sencillo existe un inmenso abanico de sabores a nuestro alcance.


Última visita: 07/05/22

Web del restaurante (no disponible)
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Tolosa Hiribidea, 9

20018 Donostia, Gipuzkoa


  
843 63 18 56



martes, 3 de mayo de 2022

Excelencia gastronómica en todos los sentidos

Una vez más, decidimos saborear una gastronomía especial en nuestro entorno geográfico más cercano, que no es otro que la honorable villa de Bilbao. Allí visitamos un lugar que, si bien lleva cosechando éxito tras éxito desde comenzó su andadura, sobre cinco años ya, para nosotros se trataba de un perfecto desconocido. Está claro que en esta vida siempre quedan sorpresas por vivir, y de las buenas ¿Y cuál era ese desconocido? Pues el Basuki. Bonito nombre y mejor cocina. Merece detenerse un poco en su etimología antes de entrar en más detalles. Basuki en catalán coloquial significa adicción, pero que casualidad que en japonés también tiene su traducción: "me encanta". De este modo, se convierte en una adicción que encanta. Más redondo imposible






Al mando de todo ello un equipo numeroso, muy joven y muy innovador, donde la cabeza visible es Ismael Valle, con una amplia experiencia en estas lides. Su decoración es otra de mis debilidades. Han querido mantener los inicios del local, que era anteriormente una galería de arte, respetando incluso un antiguo ascensor, el cual se ha convertido en el servicio de caballeros. Y la decoración es soberbia, destacando las lámparas, las cuales simulan vidrio soplado y las mesas de mármol negro. Sin abandonar además toques del pasado, que a pesar de ello le otorgan un toque vanguardista, tales como la pared de piedra o las columnas de madera. Igualmente, la cubertería y la vajilla preciosa. Una es de Tailandia y la otra de Portugal. Y como guinda, cócteles y DJ en directo, según día y hora, Más no se puede pedir.





Me imagino que con todo este preámbulo, su boca será un verdadero charco. No se preocupen, porque comenzamos. Como entrantes, primero sardina ahumada focaccia, guacamole y nube de parmesano. Magia para todos los sentidos. Puro ejemplo de lo que es la verdadera filosofía Basuki: fusión de innovación y tradición.








El siguiente entrante, otro clásico, pero de los de aúpa: huevo a baja temperatura, espuma de hongos, habitas repeladas y foie. Sólo nombrar los diferentes ingredientes suena a auténtica música celestial. Y detrás de esa música celestial una armonía de sabores, para lograr la mejor de las sinfonías en el plato. Bravísimo. 






Los platos principales fueron a base de pescado, donde Ismael demuestra con creces su habilidad en la brasa. Como él lo mismo lo cuenta en una entrevista su tío y abuelo eran carboneros de la zona de Salamanca. Así, la lubina asada con verduras y cama de patata panadera sólo podía quedar entre los platos clasificados de inolvidables.








Y para terminar la reina de las mares envuelta con el marisco más querido de nuestra tierra: merluza a la parrilla con txangurro. Nuevamente, este tipo de fogón protagonista, otorgándole ese sabor ahumado tan característico, pero que en ningún momento enmascaró los sabores tan potentes y sabrosos de ambos elementos.





El momento de los postres también fue apoteósico, demostrando el amplísimo tiempo que dedican a este no menos importante apartado. Primeramente, una apetitosa tarta de chocolate fluida con helado de frutos rojos. Si es cierto que no fue uno de los más excelentes fluidos, quizás porque uno es demasiado crítico con este dulce y además porque realmente no fluía, pero gustó.







No obstante, el que se llevó el máximo tributo gastronómico fue la cafetera de tiramisú, helado de nutella y chupito ¡¡Qué presentación y qué originalidad!! Precioso al tiempo que práctico, siendo realmente dos postres en uno, puesto que el café venía de serie. Enhorabuena.





Todo en su conjunto en Basuki es cum laude. Todo sorprende, nada decepciona. Disfrútenlo.



Última visita: 20/04/22

Web del restaurante
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Calle Juan Ajuriaguerra Kalea, 14
 48009 Bilbo, Bizkaia


  
944 717 743