Continuamos con nuestro viaje gastronómico y decidimos visitar más parajes bellos, dado que la gastronomía es algo más que comer; es cultura, diversión, ocio... Esta vez llegamos a un entorno privilegiado cercano al nacimiento del río Cuervo; pura naturaleza y pura belleza. La localidad que conocimos fue Villalba de la Sierra en la provincia de Cuenca, donde se hallaba nuestra joya de hoy: el mesón Nelia. Les cuento lo allí vivido, pero antes como siempre, una pequeña descripción del restaurante.
En primer lugar, se debe destacar el espectacular entrono exterior con vistas al río del restaurante, el cual dispone de grandes cristaleras y
decoración minimalista con buena mantelería y
vajilla, y más que correcta separación de
mesas. Su ambiente, sin embargo, resulta algo frío, debido a las grandes dimensiones del local, que le permiten habilitar dos inmensos comedores. En cuanto a su gastronomía, presenta ciertos toques de cocina de autor, pero sin dejarse
llevar por la vorágine de lo estético. Se combina la cocina tradicional conquense con algunos toques de autor, todo ello presentado correctamente y con cierto gusto. Un paso más en la búsqueda de lo popular para revitalizar la cocina tradicional junto a la cocina más
actual.

Más productos de la zona, pero este un clásico y un auténtico tesoro que llega a muchísimas regiones de nuestro país: los sabrosísimos boletus. De veras que estuvieron a la altura. Fue una manera más que digna de resarcirse de la vianda anterior, que repito, al ser un servidor un profano en la materia, puede ser que no entendiera el plato en toda su magnitud.
Y a continuación, nos volcamos con fervor a todo tipo de carnes. Por un lado, unos magníficos y suculentos muslitos de pollo en pepitoria. Plato sin misterio, pero que cometía su propósito. Bien. A destacar del plato, la rica salsa y el buen corte de las patatas.

Y el punto final a la carne lo puso otro clásico de nuestros manteles: el entrecot de buey. Todo lo anteriormente expuesto para las chuletas de cordero, válido 100%. Patatas y verduras bien, pero la carne altamente mejorable. Desde luego, que llamarle entrecot de buey, valiente eufemismo...
Los postres sí que elevaron el nivel. Hubo de todo: helado artesano de galleta María, bizcochada "Nelia" (Bizcocho emborrachado en sopa de chocolate blanco, con yogurt y frutas) y semifrío de chocolate. Sin estridencias, pero bien. No es su punto más débil.
En fin, Nelia se podría definir como el intento de unir la materia prima tradicional popular con el ansia de innovar. No obstante, aun le queda un largo camino que recorrer.
P.D. Novedad importante. Gastrodisfrute ya está disponible en Facebook. Ojalá seamos cada vez más los que deseemos disfrutar de la experiencia Gastrodisfute en dicha red social. Todos los comentarios, aportaciones sugerencias serán bienvenidos. Gracias anticipadas.