En el día de hoy, queridos blogueros, voy a intentar sorprenderos (misión harto complicada, dada vuestra rica y vasta cultura gastronómica), ya que el restaurante que nos ocupa hoy rompe totalmente con los anteriores. Se trata del Shibui en Bilbao ¿Qué puedo contaros, chic@s? Muchas cosas. Lo primero, felicitarles a los responsables de esta bella aventura, por no temblarles el pulso a la hora de abrir un nuevo establecimiento gastronómico, teniendo en cuenta la actual situación económica.

Segundo apartado: el maestro de ceremonias. Detrás de los fogones está el prestigioso maestro de cocina japonés Kazutoshi
Komuta, muy conocido por su labor en la innovación de la comida nipona y por
la gran reputación que le precede, por llevar las riendas del otro Shibui de
Barcelona. Komuta marca su sello en Shibui apostando por una
cocina japonesa de innovación. Junto al maestro Komuta está en los fogones el cocinero Álvaro Colman, formado
en la Escuela Artxanda de Hostelería de Bilbao, cuidando la integración de la
comida vasca en las pintxos y en la carta general. Por ello, junto a los
platos más famosos japoneses, los comensales podrán disfrutar también de productos autóctonos de nuestra tierra.

Tercer factor a considerar, y muy importante también, puesto que en la cultura japonesa el entorno es fundamental: la arquitectura. El nuevo local bilbaíno tiene mas de 600 metros cuadrados y junto al
restaurante oferta una zona de cócteles y pintxos inspirados en la
cocina japonesa, otra de reservados con tatami y finalmente una gran
terraza que se irán abriendo en fases sucesivas al público. Detrás de esta obra de arte se encuentra Susana Ocaña, autora también de Shibui
Barcelona. Susana ha tratado de crear un restaurante
japonés con una arquitectura diferente, que une un concepto vanguardista, pero siempre sin perder las raíces japonesas. La idea
era que la decoración fuera tan importante como la comida, con el fin de que los afortunados elegidos viviéramos una experiencia única ¡¡Totalmente logrado, Susana, porque uno tiene la sensación de que pasa a convertirse en actor principal de un teatro kabuki.

Y ahora, si aun les quedan fuerzas y ganas, vayamos con el yantar, el cual por cierto, fue tan espectacular como el propio local, o incluso superior, si cabe. Se degustó de todo, y con éxito generalizado. La tradicional Misosuppe (sopa de miso), servida en su correspondiente cuenco de cerámica negra, fue el entremés de un viaje a Japón. Presentación y sabor exquisitos. Y para el resto, es el momento de desempolvar el diccionario español-japonés, puesto que los nombres de los platos se las traen. No obstante, no se preocupen, que por un día un servidor se brinda encantado a ser su diccionario personalizado.

¿Y cuál fue el inicio? "E qui li qua". Un variado de sushi y sashimi, que nuestros queridos amigos japoneses lo recogían en la carta en el apartado de Chichukai Setto ¿No les parece espectacular? La verdad que el colorido que presenta el plato es tan atractivo... Sigamos practicando japonés. Como mandan los cánones a continuación era el turno del producto por excelencia del país, o séase, el arroz (Donburimono, Yakimeshi). Optamos por un delicioso arroz frito con langostinos y calamar (Ebi Ika). Tengo que confesarles que me encantó.
Más clásicos, pero igual de sabrosos. Por un lado, pasta (Udon, Soba). Aquí también el abanico de posibilidades que se nos presentaba era inmenso, decidiéndonos en este caso por unos fideos a la plancha con carne, verduras y langostinos (Yakisoba). Gran fusión de sabores, con la pasta en el mejor de sus puntos.
Otro plato, que estoy seguro que ustedes se lo conocen sobradamente: la tempura. Elecciones múltiples como no podía ser de otro modo. Elección clásica, pero totalmente satisfactoria: fritura de langostinos, calamar y verduras mezcladas (Kakiage). Para un enamorado como yo de la tempura, se puede decir que cumplió las expectativas.
Y como colofón, el que fue el plato estrella de la noche; una carne (Niku Ryôri) sensacional. El solomillo de buey (Wafu Steak) que saboreamos se deshacía en el paladar, cual delicia mayúscula. Nos permitimos de darle el último toque a la carne, con lo que el manjar siempre llega a la mesa a gusto de todos; quien desee una carne más hecha (no es mi caso), podrá darle el último toque.
Y los postres... Debo de serles sinceros. Es la primera vez que disfruto con el apartado de dulces en un establecimiento asiático. Cultura oriental; aquí, mientras los postres pueden ser la culminación a una buena tarde gastronómica; allí, no lo son tanto. Pero esta vez me sorprendieron y muy mucho.
Mucha variedad. Crema fluida de jengibre (no recuerdo su nombre original), con una especie de sorbete de jengibre muy sabroso, tipo bizcocho de chocolate, y crema de kumquat.
Pasando por canutillos (excepcionales) con nata, sorbete de frambuesa y jugo de arándanos, y llegando a un auténtico homenaje al chocolate (¡¡Qué sabor, madre mía!!). Todo ello conjuntado con un suave helado y una pera en almíbar.
Realmente fue una experiencia inolvidable. Si quieren abrir una puerta a la gastronomía japonesa, les aseguro que aquí lo van a poder hacer. Incluso, me atrevería a decirles, que el precio es más que interesante.
Japón les espera en el centro de Bilbao. Y además junto a un Metro, como en la tierra del sol naciente.
Última visita: 04/02/12
Cardenal Gardoki, 6, a-b
48008 Bilbao
Bizkaia
946 793 204